Es el riesgo de crédito de una inversión, que no depende de la solvencia del emisor, sino de la de su país de origen. Mide la probabilidad de incumplimiento de las obligaciones financieras de una nación debido a factores que van más allá de los riesgos inherentes. Cuanto mayor sea el riesgo, peor calificación recibirá el país, teniendo en cuenta variables relacionadas con el entorno macroeconómico, la estabilidad política y el marco jurídico e institucional. ➤ Ver también: El país más feliz del mundo busca mano de obra extranjera El riesgo país se refiere al riesgo asumido cuando se suscriben o adquieren títulos de renta fija o variable emitidos por las entidades de un país o al conceder créditos o préstamos a los residentes del país. La existencia de riesgo país podría producir el retraso o imposibilidad de cobro parcial o total de la deuda. Este indicador sería prácticamente inexistente en los estados occidentales con monedas estables. El riesgo país contempla tres áreas de incumplimiento: Riesgo soberano: Riesgo de impago de deudas, aplicable tanto a países como a empresas, individuos o administraciones públicas. Este dato lo arroja una empresa especializada en calificación. Se trata de una herramienta útil para bancos y acreedores que quieren asegurar que la inversión realizada en estas deudas será recuperada. Riesgo de transferencia: Posibilidad de impago por escasez de divisas en el país que emite la deuda. Restantes riesgos derivados de la actividad financiera internacional: Relacionado con el éxito o fracaso del sector empresarial, que puede venir dado por recesiones económicas, devaluaciones o conflictos sociales. Fuente: EmpresaActual