El Programa Mundial de Alimentos es una agencia de las Naciones Unidas que trabaja en alrededor de 70 países a nivel mundial y atiende a 87 millones de personas afectadas por diferentes tipos de situaciones. En América Latina y el Caribe tiene 4 millones de personas asistidas en el WFP, que está presente en Ecuador con diferentes estrategias y distintos tipos de asistencia, con programas y proyectos en busca de este objetivo común, por eso trabajamos para que los sistemas nacionales de protección social sean la manera más efectiva de contribuir a la meta del ODS 2, Hambre Cero. “Pero desde hace un tiempo acá el PMA dejó de ser solo una agencia de Naciones Unidas enfocada a la asistencia alimentaria, ahora somos una agencia que genera evidencia, que está muy preocupada por la investigación. Brindamos asistencia técnica, de tal manera que podemos generar datos y cifras que se necesitan para poder contextualizar la situación de malnutrición en Ecuador”, afirmó la experta. En este sentido, Sandoval expuso varios datos recopilados en diferentes estudios, que sirven para identificar y sensibilizar sobre los principales impactos que este problema genera y preguntarnos si ¿realmente estamos logrando el ODS 2? Señaló que, de acuerdo al INEC, en la última encuesta ENSALUD lanzada en 2018, hay existen cifras que llaman mucho la atención. Haciendo referencia al histórico registrado de desnutrición crónica en niños y niñas menores de 2 años, indica que la situación no ha mejorado y más bien ha empeorado teniendo como un dato que niños y niñas, menores de 2 años, de 24,8 (2014) han subido a 27,2 a 2018. “Esto llama la atención porque nos pone en un contexto de desnutrición crónica. En Sudamérica estamos liderando esta situación y en Latinoamérica nos ubicamos en segundo lugar, por eso es que tenemos que tomar acciones inmediatas”, enfatizó Sandoval. Sabemos que la desnutrición se da por un déficit de nutrientes, por una situación de baja talla para la edad, pero también hay otra realidad, el sobrepeso y obesidad. En el país, según la misma encuesta, 35 de cada 100 niños de 5 a 11 años tienen sobrepeso; a nivel nacional, representa el 35,4, en lo urbano 36,9 y a escala rural el 32,6. “Esto nos obliga como Estado y sociedad a trabajar de manera inmediata”. Bajo este contexto Sandoval presentó el Impacto Social y Económico de la Malnutrición en Ecuador, estudio realizado en 2017, cuyos datos y cifras se utilizan hasta hoy, y se lo ha realizado con metodología de la CEPAL, en varios países de la región. Otras cifras que se expuso durante las conferencias señalan que: La malnutrición en el Ecuador representó un 4,3% del PIB. De esta cifra, la malnutrición por déficit (desnutrición), representa un 2,6% del PIB, mientras que la malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad) un 1,7%. En cuanto a los efectos y consecuencias económicas de esta problemática, Sandoval explicó sobre las repercusiones: La malnutrición por déficit (desnutrición) Menor productividad Mayor ausentismo en el trabajo Mayor mortalidad prematura Mayor morbilidades asociadas la malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad) Estigma y discriminación Menor rendimiento en la educación Mayores recursos en la parte medioambiental “Y todo esto recae en más gastos económicos para el Estados, es por eso que hay que tomar medidas urgentes”. Por otro lado, explicó otro estudio “Cerrando la brecha de nutrientes”, realizado en 2018 con metodología denominada cost of the diet que trajo sede de Roma y la aplicó con mucho éxito en Ecuador, de donde se desprendió importante información sobre el costo de la dieta para un hogar modelo: Hombre: 19% Mujer lactante: 28% Niño 6 - 36 meses: 6% Niño 3-4 años: 8% Adolescente: 39% “Los miembros del hogar que tienen los costos más altos para satisfacer sus requerimientos nutricionales son la adolescente y la madre lactante”. En cuanto a consumo, Ecuador es un país con una costumbre arraigada de consumo elevado en alimentos altamente energéticos. “Casi toda la población, el 96% tendría acceso económico a una dieta que cumple con los requerimientos de energía, mientras que solo una mitad de hogares, el 52%, tendría acceso económico a una dieta de energía, proteína, grasas y 13 macronutrientes”. Sandoval finalmente recalcó que “todos tenemos que trabajar en conjunto, debemos aunar nuestros esfuerzos. Existen muchas de las estrategias que se pueden implementar, el país es rico en recursos, sin embargo, una de las brechas más grandes es la educación”.