Este descubrimiento representa el segundo dinosaurio descrito científicamente en el país, El fósil corresponde a parte de la extremidad delantera de un dinosaurio saurópodo titanosaurio, un gigantesco herbívoro que habitó la Amazonía hace aproximadamente 67 millones de años, durante el Cretácico Superior. Esta especie se caracterizaba por alcanzar entre 20 a 30 metros de longitud y pesar entre 140 y 20 toneladas; tenían largos cuellos, colas y extremidades adaptadas para sostener su enorme tamaño. Te puede interesar: Proyecto de la UTPL para proteger a la vizcacha ecuatoriana Ocho años de espera Los restos fueron hallados en 2018, por casualidad cuando, tras un deslizamiento de tierra en la orilla del Río Napo, quedaron expuestos los fósiles. Encontrados por Robert Román, Álvaro Román y Germán Shiguango, habitantes de la comunidad de Venecia-Misahuallí. Parte del material se perdió antes de poder ser estudiado, sin embargo, gracias a fotografías tomadas en el momento del hallazgo y fragmentos conservados, se logró identificar el ejemplar como un dinosaurio titanosaurio. Como nombre común, los investigadores han propuesto “Wakramyampi”, palabra en napo-kichwa que combina "wakra" (vaca), en referencia a su gran tamaño, y "yampi" (iguana), por su aspecto reptiliano. El descubrimiento demuestra que la Amazonía ecuatoriana también conserva evidencias de fauna del Cretácico Superior y amplía el conocimiento sobre la distribución de dinosaurios en el territorio nacional. Hasta ahora, el único dinosaurio descrito en Ecuador era Yamanasaurus lojaensis, hallado en la provincia de Loja. El nuevo registro corresponde a un titanosaurio diferente, lo que sugiere la existencia de al menos dos linajes de titanosaurios que habitaron el actual territorio ecuatoriano hace millones de años. FUENTES: CRETACEOUS RESEARCH | UNIVERSIDAD REGIONAL AMAZÓNICA IKIAM