Según un artículo de The Conversation, los docentes deben tener un cambio de actitud, de evolucionar con la sociedad que los rodea, tener curiosidad, mejorar y aprender de vocación. En ese sentido, ellos deben incentivar la proactividad de sus estudiantes hacia la revolución digital, cambiar y desarrollar nuevas metodologías de enseñanza y, especialmente, dejar muchos paradigmas de docencia que ya se encuentran obsoletos. Una de las fallas de los docentes es que no conocen a sus estudiantes y sus características. Por ello, deben utilizar la inteligencia colectiva, la cooperación sin fronteras y el trabajo virtual como herramientas cotidianas para la enseñanza, que servirán para su futuro familiar y profesional. Asimismo, fomentar la innovación, la creatividad, el cambio y las competencias serán los elementos fijos para su futuro, por lo que también se lo debe desarrollar desde la infancia. Otras falacias que cometen los profesores es que muchos de los contenidos que imparten a sus estudiantes es reciclado, es decir, no preparan sus mallas curriculares acorde a las exigencias de la sociedad, las últimas investigaciones y del mercado laboral. Aplicaciones como WhatsApp, Skype, Hangouts u otras plataformas digitales desarrolladas por las mismas universidades han facilitado la enseñanza en los estudiantes, incluso, las clases se pueden realizar de forma remota por videoconferencia. Sin embargo, todavía hay catedráticos que se resisten a utilizar estas herramientas para dictar sus clases. Una de las principales razones se debe a que tienen “miedo” de perder su privacidad. Aun así, también es necesario mantener las tutorías presenciales.> Ver contenido ampliado