En el foro Resiliencia industrial con menos huella, moderado por María Eugenia Moreno, CEO de Ecuambiente Consulting Group y presidenta de Gestores Ecuador, la discusión partió de algo concreto: la sostenibilidad ya no es un área aislada, es una condición para operar. En un contexto donde la industria concentra cerca de una cuarta parte de las emisiones globales de CO₂ asociadas a la energía, y donde la presión sobre los recursos naturales sigue creciendo, el desafío es claro: generar valor utilizando menos recursos. A esto se suman regulaciones más exigentes, mercados que demandan mayor transparencia y riesgos climáticos que ya impactan directamente en la operación de las empresas. En ese escenario, la resiliencia deja de ser solo resistencia. Implica adaptarse, transformar procesos y sostener el negocio reduciendo la huella. Desde el sector energético, Silvana Pastor, vicepresidenta administrativa y financiera de Gente Oil Ecuador, planteó que la tecnología está redefiniendo la forma de operar. Explicó que hoy existen herramientas que permiten reducir la intervención en el entorno, optimizar el uso de recursos y mejorar el control sobre variables como agua, emisiones y biodiversidad. La operación ya no se mide solo por lo que produce, sino por cómo lo hace. Desde el ámbito industrial y corporativo, la conversación giró hacia la necesidad de integrar la sostenibilidad en toda la cadena de valor. En este punto, Elías Naranjo, gerente de Recursos Humanos para Ecuador, República Dominicana y Puerto Rico de Tork (Essity), destacó la importancia de que la sostenibilidad atraviese la cultura organizacional, involucrando tanto a colaboradores como a proveedores. Por su parte, Ricardo Obando, vicepresidente de Asuntos Sociales, Relaciones Comunitarias y Sostenibilidad de Solaris Resources, puso el foco en el contexto territorial, señalando que la transición hacia modelos más sostenibles exige entender las dinámicas sociales y construir relaciones sostenidas con las comunidades, especialmente en sectores extractivos. Hacia el cierre, la moderación retomó una idea transversal: la resiliencia no es un concepto abstracto. Se construye desde decisiones concretas -inversión, tecnología, gestión y liderazgo- que permiten a las empresas adaptarse sin perder competitividad.