Resiliencia empresarial: Un año después del Covid

Resiliencia empresarial: Un año después del Covid

Desde que se detectaron los primeros casos del mundo, en Wuhan, China, a finales de 2019, el Covid-19 se ha esparcido en cada continente y los casos aumentan a diario. Si bien la vacuna se ha convertido en el Santo Grial para contrarrestar la pandemia, ahora el gran desafío que enfrenta el mundo está en inmunizar a su población. Expertos consideran que la pandemia ocasionó una crisis de salud global y una recesión económica sin precedentes, similar a la vivida en la Segunda Guerra Mundial, hace más de 75 años.

Desde marzo 2020, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al Covid-19 como pandemia, el mundo entró en un estado de quiebre económico y social. En Ecuador, el 16 de ese mes, el Presidente de la República, Lenín Moreno, decretó el estado de excepción, a fin de resguardar la salud de la población; sin embargo, esto causó un fuerte impacto en el dinamismo económico de la nación, lo que trajo consigo graves consecuencias que afectaron al desarrollo del país, pero que a la vez, nos ha dejado aprendizajes importantes para afrontar el 2021 con optimismo.

¿Que nos ha dejado la pandemia? Una recesión mundial no vista en décadas, desempleo a niveles históricos, cientos de miles de empresas en la quiebra y un aumento de la brecha social son apenas algunas de las consecuencias a lo largo y ancho del planeta.

En Ecuador, la suspensión de las actividades productivas repercutió negativamente a la economía. Según datos del Banco Central del Ecuador (BCE), la economía se contrajo en un 8,9% del PIB en 2020.

Además, la desaceleración económica provocada por la pandemia ha tenido un profundo impacto en las empresas y los empleos. Según el INEC, el empleo adecuado se ubicó en 30,8%; el subempleo en 22,7%; y desempleo en 5,0% a diciembre de 2020.

 

Adaptarse o quedar atrás 

Nadie estaba preparado para una crisis sanitaria de esta magnitud, pero todo cambio también trae consigo oportunidades. Ya se ha visto a lo largo de la historia que las pandemias y los grandes estallidos han sido impulsoras de profundas transformaciones; por ejemplo, las guerras fueron importantes motores de innovación tecnológica. Y aunque sobresalir a esta crisis no es tarea fácil, varios líderes de empresas destacadas del país han coincidido en que existen dos elementos catalizadores que les ha permitido a sus negocios salir a flote: apostar por la transformación digital y resiliencia.

Sin duda, no existe otra opción, la solución es adaptarse al nuevo rumbo y la mayoría de organizaciones lo han sabido entender muy bien. Hemos visto cambios positivos: creatividad para reinventarse, reflexión profunda y solidaridad; un mundo más sostenible, nuevos modelos de trabajo y, sobre todo, una severa transformación digital que no hubiese sucedido en décadas.

La pandemia aún no termina, pero el mercado ha hallado un nuevo dinamismo. Y con la esperanza de las vacunas en la mira, nos encontramos ante el posible reinicio de la actividad del sector empresarial que tiene nuevas reglas del juego, para lo cual es importante que las organizaciones vuelvan a encontrar su razón de ser.

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