Las repercusiones económicas y humanitarias del aumento de los costos de la energía y los alimentos también se están intensificando. La guerra en Ucrania ha conmocionado a un mundo cansado por la pandemia de la Covid-19. El virus se ha cobrado más de seis millones de vidas y, aún en la segunda mitad de 2022, sigue causando miles de muertes cada día. Además, el contexto en el que se producen estas disrupciones es una crisis climática siempre presente, cuya mitigación efectiva requerirá una transición global hacia una economía baja en carbono. Los desplazamientos humanos y el costo económico que esto conlleva, podrían convertirse en disruptores de proporciones históricas por derecho propio. Una agenda de resiliencia exitosa puede adoptar una visión más amplia, centrándose en desafíos específicos, pero también en su interconexión. La visión más amplia solo puede obtenerse si el esfuerzo está basado en que los sectores público y privado actúen juntos para desarrollar soluciones que se refuercen mutuamente. Aquí presentamos cinco sectores donde la visión amplia de la resiliencia será fundamental. Clima, alimentación y energía La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26), celebrada en Glasgow en 2021, llamó la atención sobre los compromisos globales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las investigaciones muestran que, en el camino hacia el cero neto, las emisiones de carbono acumuladas hasta 2050 tendrán que ser de 1,000 gigatoneladas o menos si se quiere que la temperatura media mundial se mantenga por debajo de los 2°C por encima de los niveles preindustriales. Esta gran transformación solo será posible mediante el reemplazo a escala de la base de activos productivos de la economía global por tecnologías no emisoras. De acuerdo con los objetivos del Acuerdo de París, muchas organizaciones y economías se han comprometido a lograr cero emisiones netas de carbono como principio organizativo. El análisis de McKinsey indica que financiar la transición a la energía renovable y el crecimiento sostenible podría requerir USD 100 billones o más en gastos de capital, dos tercios de ellos en las economías en desarrollo. El capital necesario está comenzando a formarse. Las instituciones financieras están liderando el esfuerzo, como se demostró en la COP26. Allí, la Alianza Financiera de Glasgow para el Cero Neto (Glasgow Financial Alliance for Net Zero, o GFANZ) reunió a más de 450 instituciones, que representan USD 130 billones en activos financieros (el 40% del total global), que prometieron alinear las carteras con los objetivos de cero neto. La dificultad para alcanzar estos objetivos se puso claramente de manifiesto en la respuesta occidental a la invasión rusa de Ucrania. El intento de aislar a Rusia de la economía mundial crea desafíos para la seguridad a corto plazo, del suministro de petróleo crudo, gas natural y combustible sólido (principalmente carbón) de Europa. El conflicto ha contribuido a la inflación energética mundial, elevando los precios de los tres tipos de combustibles fósiles, que en conjunto representaron el 83,1% de la energía primaria mundial en 2020. Mientras tanto, el progreso global de las energías renovables ha sido muy lento, alcanzando una participación del 4,3% en la combinación energética de 2020. Las empresas y los gobiernos han desarrollado durante mucho tiempo casos empresariales para la transición a las bajas emisiones de carbono, incluidos escenarios para varias velocidades, teniendo en cuenta también la inflación y la extrema volatilidad de los precios en los mercados energéticos. El déficit para una economía de cero emisiones netas sigue siendo muy grande. Sin embargo, el aumento continuo de la exploración, producción y entrega de combustibles fósiles acelerará el calentamiento global y fomentará la dependencia económica de los productos básicos energéticos, tanto para los productores como para los consumidores. Atención médica La Asociación para la Sostenibilidad y la Resiliencia de los Sistemas de Salud es una colaboración global de la London School of Economics, el Foro Económico Mundial y AstraZeneca. Su propósito es garantizar que los sistemas de salud puedan resistir futuras crisis. El estudio de la Asociación de muchos sistemas de salud reveló que la mayoría no estaban adecuadamente preparados para hacer frente al impacto de la pandemia de la Covid-19. Aprovechando las lecciones de la pandemia, los gobiernos y los proveedores de atención médica pueden revitalizar los sistemas sanitarios y mejorar el estado de la salud pública mundial. La preparación y la respuesta a las crisis de salud se pueden mejorar a nivel nacional y regional. Por ejemplo, ajustando los protocolos de crisis y almacenando suministros cruciales. Entre las áreas de mejora identificadas, se encuentran los modelos de financiamiento gubernamental de los sistemas sanitarios, la innovación digital, la atención distribuida y virtual, la armonización normativa para las nuevas tecnologías, la inversión en atención preventiva, la reconversión de capacidades del personal y los cambios en las estructuras de incentivos para pagar por resultados basados en el valor. La resiliencia internacional ante futuras amenazas sanitarias se puede fortalecer con un mejor monitoreo, una mayor transparencia, una mejor coordinación de la respuesta y una comunicación más clara. Los programas de investigación sanitaria para la erradicación de enfermedades y la prestación de cuidados pueden basarse en la cooperación entre el gobierno y el sector privado, siguiendo el modelo de los esfuerzos de las vacunas contra la Covid-19. Desarrollo económico sostenible Para las economías en desarrollo, la creación de resiliencia es una forma de avance económico que beneficia a las empresas, el gobierno y la sociedad, al tiempo que reduce las vulnerabilidades históricas. Se necesita una inversión masiva, pero muchos proyectos locales se pueden completar en incrementos a un costo relativamente bajo. Los objetivos primarios deben incluir mejoras en la vivienda, la diversidad agrícola y el suministro de alimentos, la infraestructura del agua y el alcantarillado. Además, debido a la pérdida de ingresos durante la pandemia, aumentó la cantidad de personas sin acceso a la energía en el sur global. Este fue el primer aumento de este tipo en más de una década y pone de manifiesto la continua brecha de acceso a la energía que debe cerrarse. También son necesarios esfuerzos paralelos para mejorar la educación y la formación técnica, y para establecer y expandir la infraestructura digital, ya que la inclusión digital ayudará a aumentar las capacidades de adaptación de las empresas y la sociedad en su conjunto. Las actividades iniciales de resiliencia pueden actuar como catalizadores para involucrar al sector privado con el fin de magnificar el crecimiento sostenible e inclusivo. Una planeación adecuada es esencial para evaluar la economía y garantizar que los programas y las iniciativas apoyen el crecimiento sostenible. Los emprendimientos que involucran a las comunidades y la organización comunitaria son especialmente importantes, ya que se necesita un mayor compromiso de la sociedad para superar los numerosos desafíos sociales. Comercio y cadena de suministro Las interdependencias económicas mundiales se han profundizado durante décadas, lo que ha dado lugar a una fuerte inclinación en los volúmenes del comercio mundial. La producción y el suministro globalizados, con la ayuda de muchos acuerdos de libre comercio celebrados a finales del siglo XX y principios del XXI, permitieron que las economías y las empresas desarrollaran sólidas relaciones internacionales. Si bien las fricciones geopolíticas impusieron límites a estas nuevas relaciones, la pandemia de la Covid-19 reveló otras vulnerabilidades. A medida que se cerraron las fronteras y se restringió la movilidad en un esfuerzo por controlar la propagación del virus, las cadenas de suministro se interrumpieron, a menudo de manera radical. Los efectos de las actuales crisis de suministro relacionadas con la pandemia seguirán apareciendo como resultado de los cambios en las políticas comerciales, la escasez de mano de obra y la inflación. Aunque no existe una cadena de suministro a prueba de disrupciones, los gobiernos y las empresas pueden trabajar conjuntamente hacia un diseño flexible. Es probable que las soluciones combinen varios elementos: un enfoque limitado “por si acaso” con un mantenimiento de inventario rediseñado; una base de suministro ampliada, que incluya diversas regiones y rutas; la integración vertical cuando corresponda; y una transparencia radical entre los niveles de proveedores y nuevos modelos operativos y asociaciones. Los gobiernos pueden ayudar estableciendo conexiones a través de datos segregados, utilizando aprobaciones regulatorias aceleradas para avanzar en la adopción y la innovación (como la impresión 3D para una producción flexible cerca del lugar de aplicación). Se necesita la colaboración y coordinación de los sectores público y privado para orientar la inversión y evitar la duplicación de esfuerzos. Resiliencia digital, confianza e inclusión El Foro Económico Mundial cita investigaciones que sugieren que la economía digital representa el 15% del PIB mundial en la actualidad y podría aumentar hasta el 26% para 2040. La inclusión digital es, por lo tanto, un imperativo de crecimiento. Significa mejorar la infraestructura digital y conectar a poblaciones más amplias y segmentos hasta ahora excluidos. En los próximos 10 años, se espera más innovación que en cualquier otro momento de la historia, ya que la tecnología reconfigura la atención médica, la movilidad, las ciencias de los materiales y la producción de energía. La aceleración de los avances en tecnologías como computación en la nube, robótica, automatización de procesos y el Internet industrial de las cosas ya están afectando muchos aspectos de la actividad productiva. Estos desarrollos requerirán medidas de ciberseguridad más integradas para minimizar los riesgos y mejorar la resiliencia. Aunque la resiliencia cibernética dentro de las empresas es vital, la magnitud de la crisis de resiliencia en la infraestructura crítica sistémica apunta a un desafío aún más importante. Por lo tanto, la resiliencia de los sectores que son más cruciales para la seguridad y la estabilidad social y económica será una prioridad para los actores públicos y privados. Por _ Carlos Buitrago, socio de McKinsey & Company y Office Manager de McKinsey en Ecuador.Adaptado de: Resilience for sustainable, inclusive growth