Ante esta situación han surgido varios movimientos e iniciativas de marcas como Patagonia que buscan concientizar y educar a las personas sobre el impacto ambiental que estas acciones generan, así como también brindarles soluciones.De esta forma, una de las soluciones actuales consiste en reparar la ropa y aprovechar las cosas que ya tenemos para reducir el consumo y el desperdicio. Sin embargo, no solo se trata de que las personas cambien su comportamiento y adquieran este hábito, sino que también está relacionado con la responsabilidad de las empresas de fabricar prendas de alta calidad que duren muchos años. Los beneficios de esta alternativa para el ambiente son varios, de forma que reparar se convierte en un acto radical y una de las acciones más responsables para el planeta. Cuando las personas aprovechan la ropa que ya tienen, se reduce el consumo, la huella de carbono, el agua y los desechos; lo cual es una de las metas de Patagonia. También te puede interesar: Moda sostenible: cómo consumir ropa de manera consciente y responsable Con su programa Worn Wear, durante el 2021, Patagonia Ecuador reparó 365 prendas, lo que significa que más de 300 personas asistieron a su tienda en Quito con este objetivo. Para ello, cuentan con una estación de reparaciones en la que tienen una máquina de coser, stock de hilos y todos los insumos necesarios para darle una segunda vida útil a las prendas, y así evitar su desperdicio. La marca hace énfasis en que las prendas forman parte de las historias de las personas e incluso pueden pasar de generación en generación. De acuerdo con lo que explica, Marcela Castro, activista y Gerente de Patagonia en Ecuador, mantener la ropa en uso por nueve meses más ayuda a reducir la huella de carbono, el agua y los desechos entre un 20% y 30%. Además, menciona que la responsabilidad de las empresas no solo se centra en producir menos, sino también de reutilizar materiales, que es a lo que Patagonia se dedica, pues algunas de sus prendas son elaboradas con residuos de botellas plásticas o mallas de pesca recicladas. Fuente: Patagonia