El repunte responde al ciclo económico y al empuje del sector externo. En este panorama, las remesas vuelven al centro: apoyan a familias migrantes, dinamizan consumo y aportan estabilidad. En 2026, su pulso será clave para medir la liquidez y el gasto de los hogares mes a mes. Francisco Briones, Senior Partner de Andersen Ecuador y Exdirector General del SRI, proyecta que 2026 sostendrá la expansión, aunque a un ritmo más moderado que 2025, si no ocurre un shock internacional. El motor seguiría siendo privado: agroexportaciones y minería mantendrían ventas y empleo. En paralelo, las remesas operan como un ‘seguro macro’: inyectan dólares, sostienen la demanda interna y suavizan los baches del ciclo. El riesgo está en los precios globales y decisiones de EE. UU. que alteren comercio y empleo migrante hoy. Briones estima que en 2024 las remesas superaron los USD 8.000 millones, cerca del 5%-6% del PIB, con un salto más acelerado que en la última década. Estados Unidos concentra 77% del flujo; España e Italia aportan alrededor de 20%. El dato clave es doble: crece el monto total y también el número de transferencias. Lo asocia a la mejoría en EE. UU., a más giros por persona y a envíos desde Colombia y Perú en menor escala. El promedio por giro ronda USD 345 y, por eso, su destino principal es el gasto corriente del hogar: alimentación, vivienda, educación o salud. Briones advierte que sigue siendo marginal su uso para ahorro o inversión. Sobre canales, señala que el sistema financiero ya capta cerca del 65% de remesas, desplazando a las remesadoras; la digitalización reduce fricciones, costos y riesgos. Esto mejora la trazabilidad y puede abrir acceso al ahorro formal. También te puede interesar: Ecuador encara 2026 con expansión limitada y desafíos fiscales latentes Las remesas no pagan impuestos en Ecuador, pero su efecto se siente en IVA y en el ciclo de ventas que activan. Para 2026, Briones espera una recaudación al alza si continúa el crecimiento y los planes de control. El reto es convertir este flujo en palanca de desarrollo: facilitar inclusión financiera, promover ahorro e inversión y vigilar riesgos globales. Sin ese salto, seguirán cubriendo urgencias, no proyectos productivos.