1. Regresa siempre algo a la comunidad Guillermo del Toro ha entendido a la perfección cómo funciona el ecosistema de emprendedores. Es por esto que no olvida a la comunidad de directores y futuros directores mexicanos, y siempre ofrece becas, charlas y hasta clases de cine gratis. El director mexicano siempre está en contacto con los estudiantes de cine, para ayudar, en la medida de lo posible. En ocasiones, los jóvenes le llevan guiones para que los revise y les dé retroalimentación. Cuando hay creadores que necesitan apoyo económico para levantar un proyecto, Del Toro invierte en ellos, o brinda las facilidades para que otros posibles inversionistas se involucren. ➤ Ver también: Los 4 consejos de José Andrés para ser un gran emprendedor 2. El presupuesto es un estado mental Para la filmación de La Forma del Agua, tuvo que hacer de todo para que el presupuesto le rindiera y saliera como él quería. La filmación se convirtió en una pesadilla, pues el presupuesto que obtuvo fue de USD 19,5 millones, pero quería que se viera como una película de 60 millones. Con este dinero, tenía que armar sets de gran tamaño, generar efectos especiales, y, sobre todo, hacer que el maquillaje de la criatura se viera realista. 3. Lo que aprendió del fracaso con La Cumbre Escarlata Cuando filmó La Cumbre Escarlata, los estudios le dieron USD 50 millones para filmar. Dado el volumen de la inversión, se determinó promocionarla como una película de terror, para que alcanzara a la mayor cantidad de público posible. Sin embargo, Del Toro señala que esto dañó, de manera profunda, el contacto que el público tuvo con la cinta. Los espectadores esperaban un largometraje de terror, y lo que en realidad vieron era una película de romance gótico. De ahí, la decepción y la baja recaudación. Al tener en puerta La Forma del Agua, se planteó corregir esta situación y dijo: “Voy a hacer una película con el presupuesto que se necesite, para que se venda cómo lo que es”.