El descubrimiento fue resultado de un monitoreo conjunto desarrollado por la Secretaría de Ambiente de Quito, el Fondo Ambiental y el Laboratorio de Ecología y Conservación de Carnívoros de la Universidad San Francisco de Quito, mediante el uso de cámaras trampa instaladas en la cordillera oriental de la ciudad. La especie identificada corresponde al tapir andino o de montaña (Tapirus pinchaque), conocido también como el “arquitecto de los bosques” debido a su función ecológica en la dispersión de semillas y regeneración de ecosistemas altoandinos. Especialistas destacan que su presencia es considerada un indicador de buena salud ambiental y de conservación de hábitats naturales. También puedes leer: Bosques nubosos de Latinoamérica podrían desaparecer hacia 2070 por cambio climático. En Ecuador existen dos especies de tapir: el amazónico y el andino. Sin embargo, el tapir andino enfrenta un escenario crítico de conservación. Investigaciones recientes señalan que actualmente existen menos de 2.500 individuos distribuidos entre Ecuador, Perú y Colombia. Entre las principales amenazas para la especie figuran la pérdida y fragmentación del hábitat, la expansión agrícola y ganadera, la caza furtiva y la construcción de infraestructura vial en zonas de ecosistemas sensibles. Estudios citados por el Instituto Nacional de Biodiversidad indican que parte de los corredores naturales del tapir se han visto afectados por intervenciones humanas, incluyendo vías construidas dentro de áreas protegidas. El monitoreo científico de fauna silvestre mediante cámaras trampa se ha convertido en una herramienta clave para identificar patrones de movilidad, presencia y conservación de especies amenazadas en Ecuador. Este tipo de investigaciones permite generar información para el diseño de estrategias de protección ambiental y manejo territorial. En conclusión, este hallazgo del tapir andino en la cordillera oriental de Quito representa, en definitiva, un avance relevante para la investigación y conservación de biodiversidad en Ecuador. Además de evidenciar la presencia de una de las especies más amenazadas de los Andes, el descubrimiento refuerza la importancia de fortalecer políticas de protección de ecosistemas y monitoreo científico en zonas estratégicas para la fauna silvestre. Fuente: Primicias.