Este proyecto no se concibe simplemente como una vivienda, sino como un punto de encuentro que rinde homenaje al acto ancestral de reunirse alrededor del fuego. La estructura se mimetiza con el entorno, utilizando la madera como protagonista para crear un espacio de contemplación que parece emerger de la propia tierra sin alterar el ecosistema que lo rodea. El diseño se destaca por una composición geométrica audaz donde la madera se convierte en el lenguaje principal de la obra. Mestizo Estudio Arquitectura ha empleado técnicas de construcción que permiten que la edificación levite sutilmente sobre el terreno irregular, minimizando el impacto ambiental. Esta elección de materiales no solo aporta calidez estética, sino que garantiza una huella de carbono reducida, alineándose con las tendencias globales de arquitectura sostenible que buscan el equilibrio entre el confort moderno y la conservación del paisaje. El corazón del refugio, como su nombre lo indica, es el área de la hoguera. Este espacio central organiza el resto de la vivienda, permitiendo que la luz natural y las vistas panorámicas del bosque se integren en cada rincón. La transparencia del vidrio se combina con la solidez de la madera para crear un juego de luces y sombras que cambia a lo largo del día. Según el estudio, el objetivo era crear un refugio que permitiera a sus habitantes "desconectarse de la ciudad para reconectarse con lo esencial", utilizando el fuego como el elemento unificador de la experiencia. También te puede interesar: El bahareque reduce hasta un 40% de la huella de carbono en la vivienda, según estudio. A nivel técnico, el proyecto demuestra la versatilidad de la madera para resistir las condiciones climáticas de la zona mientras ofrece una eficiencia térmica excepcional. Mestizo Estudio ha cuidado cada detalle, desde las uniones estructurales hasta los acabados, demostrando que la arquitectura contemporánea en Ecuador puede ser de clase mundial sin perder su esencia local. La disposición de los volúmenes permite una ventilación cruzada natural, eliminando la necesidad de sistemas mecánicos de climatización y reafirmando el compromiso del estudio con la bioclimática.