El dióxido de carbono acapara gran parte de su atención, pero las emisiones de metano generadas por la actividad humana son el segundo impulsor más importante del calentamiento global, ya que son la causa de aproximadamente el 30% del aumento de la temperatura con respecto a los niveles preindustriales. Por lo tanto, reducir las emisiones de metano será fundamental para resolver la ecuación de cero neto —es decir, reducir las emisiones de GEI en la medida de lo posible y contrarrestar las emisiones restantes con la eliminación de GEI— y estabilizar el clima. La mala noticia es que las emisiones de metano han aumentado aproximadamente un 25% en los últimos 20 años. La trayectoria actual está muy lejos de la disminución del 2% anual que se necesitaría para cumplir los objetivos de calentamiento de 1.5°C ó 2°C del Acuerdo de París. Sin embargo, hay motivos para un optimismo cauto. Un nuevo estudio de McKinsey muestra que cinco industrias podrían reducir las emisiones globales anuales de metano en un 20% para 2030 y en un 46% para 2050, lo que sería suficiente para un cambio significativo hacia una trayectoria de calentamiento de 1.5°C. Además, estas reducciones podrían lograrse en gran medida con tecnologías establecidas y a un costo razonable. Las cinco industrias, que juntas representan el 98% de las emisiones de metano de la humanidad, son: la agricultura; el petróleo y el gas; la minería de carbón; la gestión de residuos sólidos; y, la gestión de aguas residuales. En cada una de estas industrias, hay un argumento económico sólido para tomar medidas de reducción. En este artículo analizamos el impacto del metano en el clima, las posibles formas de reducir las emisiones y los pasos que pueden dar las empresas para comenzar a gestionar el metano de forma eficaz. Agricultura El sector agrícola, que emite aproximadamente entre el 40 y el 50% del metano antropogénico, podría lograr una reducción del 12% de estas emisiones para 2030 y del 30% para 2050. Las emisiones agrícolas son principalmente el resultado de los animales rumiantes (en especial vacas y ovejas), las prácticas agrícolas y la producción de arroz. Los rumiantes son responsables en el mundo de más emisiones de dióxido de carbono equivalente (CO2e) que todos los países, excepto China. En el resto de la agricultura, la quema de biomasa es una fuente moderada de emisiones, impulsada por la expansión de terrenos para pastoreo y cultivos, mientras que el cultivo de arroz produce metano a través de la inundación mecánica, que se utiliza en muchos países para controlar las plagas. Una gran parte de las emisiones de la agricultura podría abordarse con las tecnologías existentes. Varias empresas ya están comercializando aditivos alimentarios para el ganado. Petróleo y gas Se calcula que el petróleo y el gas representan entre el 20 y el 25% del metano antropogénico. Nuestro análisis sugiere que el sector podría lograr una reducción del 40% de las emisiones sectoriales para 2030 y del 73% para 2050. La industria del petróleo y el gas emite “metano fugitivo” a través de la ventilación, las fugas y la combustión incompleta durante la quema. Dado que el metano es el principal componente del gas natural, estas emisiones son una fuente de valor sin explotar, siempre y cuando se cuente con la infraestructura necesaria. Además, existen numerosas opciones para evitar las pérdidas en la exploración y producción, como el LDAR, la electrificación o sustitución de equipos, los sistemas de aire comprimido y las unidades de recuperación de vapores. Minería de carbón La minería del carbón produce entre el 10 y el 15% del metano antropogénico. Según nuestro análisis, el sector tiene el potencial de lograr una reducción del 2% de sus emisiones de metano para 2030 y del 13% para 2050. La gran mayoría de las emisiones de metano de las minas de carbón (MMC) procede de minas profundas en funcionamiento o abandonadas. La medición y recuperación de estas emisiones supone un reto importante. Residuos sólidos El sector de los residuos sólidos, que representa entre el 7 y el 10% del metano antropogénico, podría lograr una reducción del 39% de las emisiones sectoriales para 2030 y del 91% para 2050. La mayor parte de las emisiones de metano procedentes de los residuos se origina en los vertederos y en los basureros abiertos, donde la materia orgánica anaeróbica genera metano con el tiempo. Mediante los mercados de biogás y otros incentivos, las autoridades podrían capturar estas emisiones y vender el metano como gas natural renovable o utilizarlo en la producción de fertilizantes. Sin embargo, los ingresos pueden no ser suficientes para compensar los costos. Aguas residuales Se calcula que el sector de las aguas residuales produce actualmente entre el 7 y el 10% del metano antropogénico. Estas emisiones podrían reducirse un 27% para 2030 y un 77% para 2050. Las aguas residuales emiten metano a partir de la descomposición de la materia orgánica en los flujos de aguas residuales. El principal método para reducir las emisiones sería la construcción de infraestructuras y tecnologías modernas de saneamiento. Las empresas pueden tomar tres medidas sin arrepentimiento para empezar a reducir las emisiones de metano: Ampliar el monitoreo, la información y la verificación. En la actualidad, las emisiones de metano se registran junto con las de CO2. Esto debe cambiar y el metano debe describirse con su propia metodología. Una mejor medición ofrecería la posibilidad de crear incentivos para una rápida reducción del metano en todas las industrias. También podría apoyar los esfuerzos para desarrollar mercados globales de bienes comercializables que valoren la intensidad de carbono de los productos a lo largo de una cadena de valor rastreable. Apoyar el consumo sostenible. Las partes interesadas podrían desarrollar mecanismos para diferenciar los bienes y calificar los productos en función de su huella de metano. Si cada kilogramo de arroz, cada millón de unidades térmicas británicas (MMBtu) de gas natural, cada tonelada de acero, cada libra de carne, cada barril de petróleo y cada tonelada de carbón tuviera una etiqueta de intensidad de metano, las señales del mercado podrían apoyar una transición de descarbonización más ordenada. Aumentar la innovación. Muchas soluciones están suficientemente desarrolladas para ser eficaces, pero no se adoptan a escala debido a los costos excesivos o a la falta de conocimiento de la tecnología disponible. En el sector del petróleo y el gas, la innovación en el monitoreo del metano —por ejemplo, aprovechando los sobrevuelos y la detección sobre el terreno— podría ayudar a las empresas a localizar las fugas y reducir los costos de mitigación. Estas ideas demuestran que la reducción de las emisiones de metano será fundamental para lograr una trayectoria de calentamiento de 1.5°C y evitar los peores efectos del cambio climático. La buena noticia es que hay muchas soluciones prácticas disponibles. La prioridad, por lo tanto, es actuar donde sea práctico. Muchas de las soluciones pueden aplicarse con un costo relativamente bajo o negativo, y deberían ser prioritarias. En los casos en que los costos son prohibitivos, es necesario actuar de forma coordinada para crear la infraestructura y las condiciones fiscales que apoyen la adopción de nuevas medidas. En general, se necesita más control, información y verificación, más apoyo a las opciones de los consumidores y más dedicación al financiamiento de soluciones técnicas. Sin estos esfuerzos, es probable que las iniciativas actuales fracasen y que el planeta siga su curso de colisión con un futuro incierto y peligroso. Sobre los autores Sam DeFabrizio es consultor en la oficina de McKinsey en Nueva Jersey; Will Glazener es consultor en la oficina de Austin; Catherine Hart es consultora en la oficina de Montreal; Kimberly Henderson es socia en la oficina de Washington, DC; Jayanti Kar es socia en la oficina de Londres; Josh Katz es socio en la oficina de Stanford; Madelina Pozas Pratt es consultora en la oficina del sur de California; Matt Rogers es socio sénior emérito en la oficina de San Francisco; Christer Tryggestad es socio senior en la oficina de Oslo; y, Alex Ulanov es socio en la oficina de Nueva York. Por _ Sam DeFabrizio, Will Glazener, Catherine Hart, Kimberly Henderson, Jayanti Kar, Josh Katz, Madelina Pozas Pratt, Matt Rogers, Christer Tryggestad y Alex Ulanov.