Las compañías constituyen un agente de cambio esencial para la participación activa de las mujeres en la economía, reduciendo las desigualdades asociadas al género. El recorrido se produce principalmente a través del empleo y el universo de temas vinculados a ello; con un escenario de evolución de la empleabilidad femenina en la región desde un 20% en los años sesenta del siglo pasado a un 65% en la actualidad, de conformidad con las estadísticas del BID. Otra vía cada vez más relevante es el emprendimiento, con Chile y Colombia entre los países más destacados a nivel internacional en el Female Entrepreneurship Index del Instituto GEDI. Centrados en la contribución de la empresa, ha de producirse desde la propia operativa y no con iniciativas aisladas, incluyendo las siguientes líneas: La construcción de estrategias en las empresas para garantizar la reducción de las desigualdades asociadas al género, requiere además de compromiso público, así como de que se fijen objetivos y metas monitoreables a través de indicadores, transparentando los avances. El trabajo en alianza dentro de los gremios, a nivel sectorial, con organizaciones de la sociedad civil, la academia y las autoridades, es asimismo fundamental dada la envergadura de la brecha actual, contextualizando el desempeño en el marco de la Agenda 2030, a través del ODS 5. Además, reducir la desigualdad de las mujeres es un pilar para el desarrollo de las sociedades y la economía. Cabe destacar por ejemplo que si la brecha de género se cerrase, el Producto Interior Bruto (PIB) de América Latina aumentaría un 16% adicional. Sobran argumentos, falta acción.Por: Pablo del Arco Fernández, Valora Consultores