Restaurar los ecosistemas que están dañados ayudará a acabar con la pobreza, combatir el cambio climático e incluso prevenir una extinción masiva. Pero solo lo conseguiremos si todos ponen de su parte. En el mundo, miles de mujeres dependen de la salud de los ecosistemas: la posibilidad de garantizar la alimentación de sus familias y comunidades; la oportunidad de contribuir a la mitigación de los efectos del cambio climático aplicando conocimientos heredados de sus madres y abuelas alrededor del manejo del suelo y la agricultura; las oportunidades que ellas tienen de contar con medios de vida que garanticen su autonomía física y económica dependen de la salud de la tierra. Las mujeres y las niñas pueden ser, y en muchos casos ya son, voces eficaces y poderosas que defienden los derechos de las personas y el ambiente, como un conjunto integral necesario para la vida, y son agentes de cambio esenciales para incrementar la resiliencia de sus entornos. Son guardianas de semillas y de saberes, algunas están encargadas de los cultivos y la seguridad alimentaria, otras son pastoras de pequeños rebaños que no requieren de la ampliación de la frontera agrícola y agropecuaria. Ellas, indudablemente, son quienes cuidan de la vida y del medioambiente. Hoy relevamos -una vez más- la importancia de reconocer el vínculo innegable entre la igualdad de género y la conservación y el cuidado de nuestro entorno. Es necesario e impostergable un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta. A la vez, es fundamental promover patrones de consumo que privilegien la producción local hecha por mujeres jefas de familia, impulsar una alimentación con base en productos provenientes de economías solidarias; escuchar las voces de las mujeres y las soluciones que proponen para el uso del suelo y la sostenibilidad. También te puede interesar: 5 inventos de mujeres que revolucionaron el mundo Millones de mujeres y niñas en el mundo están dispuestas a comprometerse y a liderar el cambio para salvar a la Madre Tierra. Pero también es necesario que cada vez más hombres se comprometan a hacer una apuesta por la vida y por la igualdad. Solo así, se podrá avanzar hacia un futuro sostenible en el que mujeres y hombres compartan el cuidado de la vida de forma equilibrada, disfrutando en igualdad de condiciones la riqueza, la prosperidad, la ternura y el cuidado. Fuente: ONU Mujeres