Recuperar la producción exige una estrategia integral El petróleo continúa siendo un pilar para la economía ecuatoriana, aunque su aporte fiscal ha disminuido. Actualmente, el país produce 463.883 barriles diarios, alrededor de 100.000 menos que hace diez años, mientras que entre enero y junio de 2026 los ingresos petroleros representaron menos del 11% de los recursos del Presupuesto General del Estado. También te puede interesar: El efectivo pierde terreno frente a los pagos digitales en Ecuador Para los especialistas, el principal desafío no es la disponibilidad de reservas, sino revertir el deterioro de la infraestructura y la caída natural de los campos maduros. La recuperación requiere nuevas perforaciones, reacondicionamiento de pozos, tecnologías de recuperación mejorada y mayor inversión en oleoductos, plataformas y sistemas de producción. Cinco ejes para fortalecer la industria Los expertos identifican cinco prioridades para impulsar la competitividad del sector. La primera es incrementar la inversión en campos maduros, donde Petroecuador prevé perforar 36 nuevos pozos y reactivar alrededor de 100 existentes. El segundo frente consiste en fortalecer la infraestructura de transporte, especialmente el SOTE y el OCP, vulnerables a la erosión del río Coca y otros eventos naturales que han provocado interrupciones en la producción. Un tercer componente es generar condiciones que incentiven la inversión privada mediante procesos competitivos, seguridad jurídica y esquemas de asociación que permitan movilizar capital hacia proyectos estratégicos. A ello se suma la modernización del campo Sacha, considerado el activo petrolero más importante del país, y la recuperación del sistema de refinación, cuya limitada capacidad obliga a importar combustibles y reduce el valor agregado de la producción nacional. Mayor producción, mayor impacto económico Los especialistas estiman que elevar la producción hasta 700.000 barriles diarios podría incrementar los ingresos estatales en aproximadamente USD 3.000 millones anuales. Alcanzar niveles cercanos a 930.000 barriles permitiría duplicar ese impacto. Para lograrlo, Ecuador deberá combinar inversión pública y privada, modernizar su infraestructura energética y consolidar un marco regulatorio estable que permita aprovechar el potencial de una industria que sigue siendo estratégica para el crecimiento económico del país. (I) Fuente: La Hora