Más que un termómetro del consumo, se consolidó como soporte de productividad, empleo formal y liquidez fiscal. Con más de 116.800 plazas de trabajo, destaca por su nivel de formalidad y afiliación a la seguridad social, aportando estabilidad en un mercado laboral volátil. Encadenamiento financiero y asegurador El impacto trasciende la venta de vehículos. El crédito automotriz alcanzó USD 1.541 millones, ubicándose entre los productos de mayor colocación bancaria. En seguros, el ramo vehicular representa el 20,5% de las primas netas del sistema, activando una cadena de talleres, repuestos y servicios técnicos que dinamiza múltiples sectores vinculados. Aporte fiscal y recuperación comercial En 2025, el sector generó alrededor de USD 1.530 millones en tributos, entre IVA, ICE y aranceles, consolidándose como uno de los mayores contribuyentes netos. La facturación total alcanzó USD 11.100 millones (+16,5%) y las ventas sumaron 124.505 unidades. Las importaciones crecieron 29,1% en volumen, reflejando mayor demanda y mejor equipamiento. Comercio exterior e inversión extranjera China lideró el origen de la oferta con 48,8% de participación, pero el dinamismo del mercado también atrajo inversión extranjera directa. La llegada de grupos internacionales fortalece la transferencia tecnológica, eleva estándares de gestión y envía señales de confianza sobre la estabilidad jurídica y el potencial de consumo en Ecuador. Competitividad productiva y retos estructurales El auge agroexportador y minero impulsó un crecimiento de 48,6% en vehículos comerciales. Camiones y camionetas sostienen cadenas logísticas de camarón, cacao y minería. No obstante, persisten desafíos: carga arancelaria, diseño del ICE y trámites burocráticos. Modernizar el parque automotor es clave para la seguridad, eficiencia energética y competitividad sistémica. Por: Juan José Abad, Director de Asuntos Económicos - Aeade