En América del Sur, en 2015 emergió una idea que alteró la forma de consumo e inclusive de relación con el sistema financiero. Rappi es el nombre de la súper aplicación colombiana en la región que supo hacer del pedido a domicilio un rentable negocio que cruza fronteras con éxito y rapidez. Entre otros logros, la empresa fue una de las plataformas que más rápido llegó a atender 200.000 pedidos diarios, superando a iniciativas similares de Estados Unidos como Postmates y DoorDash. Rappi, una las startups más financiadas en América Latina, respaldada por titanes como Sequoia, Andreessen Horowitz y SoftBank, que hasta ahora han invertido USD 1.400 millones en inversiones, comenzó a ofrecer solo la entrega de alimentos, pero hoy en día oferta servicios como e-scooter, pagos, transferencia P2P, boletos de cine y una tarjeta de débito. La empresa opera en los países más relevantes de la región: Brasil, México, Colombia, Argentina, Chile, Uruguay y Perú. Y en septiembre, aterrizó en Ecuador. La compañía ha logrado una valoración de más de USD 1.000 millones que le garantizó convertirse en el Unicornio número 11 de toda América Latina (de 270 en todo el mundo) y ser, además, reconocida como el emprendimiento más exitoso de Colombia. Rappi, como era de esperarse, ha creado nuevas fuentes de crecimiento y su presencia se ha regado por 50 ciudades. También es generadora de +2.500 empleos directos en la región; se ha aliado a más de 20.000 comercios, creando una red de negocios lo suficientemente poderosa como para dar respuesta a toda necesidad de los usuarios. Rappi ha sabido entender la nueva ruta por la cual transita el mundo. Según el informe de tendencias de Internet de Mary Meeker, el 51% del mundo (3.800 millones de personas) son usuarios de Internet y los teléfonos inteligentes son el principal punto de acceso a Internet para muchas personas. Además, los mercados emergentes en geografías remotas son un mercado mayormente sin explotar para las empresas tecnológicas. Así, Rappi se levantó como si fuese un centro comercial dentro de cualquier dispositivo electrónico y que tan solo con un clic, todo lo que el usuario desee será llevado al lugar que se requiera. La Super App conecta a las personas con un mundo infinito de soluciones, productos y servicios, quienes la descargan y se conectan a una red de Rappitenderos -motorizados, ciclistas y vehículos) y tiendas. Rappi basa su servicio en historiales de compras, gustos, tiempos y exigencias de sus usuarios. Al ser el cliente la piedra angular de Rappi, la empresa se toma muy en serio las quejas de los usuarios: “cada una de ellas, se convierte en un insight que sirve para mejorar la forma en que prestas tu servicio”. Felipe Villamarín, Sebastián Mejía y Simón Borrero, fundadores de Rappi, indican que, por ejemplo, con las quejas sobre el estado del producto, “nos hemos acercado al proceso desde que lo recogen hasta que lo entregan al usuario, y así hemos entendido mejor lo que está pasando, en especial con los productos que vienen de los restaurantes, hemos hablado con las otras compañías sobre los empaques y las presentaciones que usan para sus productos; de esta manera, hemos mejorado cómo el rappitendero manipula el producto”.