Según datos proporcionados por la Superintendencia de Bancos del Ecuador (de acuerdo a la composición de volumen de crédito de entidades financieras bajo su control, con corte a junio de 2024), las mujeres en el país alcanzan un 42,3% frente al 57,7% de los hombres dentro del total del monto de crédito otorgado. Pero no siempre fue así. Según esta entidad, en el 2018, el 63,0% del monto en créditos otorgados fue para hombres, mientras que el 37,0% para mujeres. En los años posteriores, esta tendencia tiende a disminuir en el caso de los hombres e incrementar para las mujeres. Los datos indican que, desde hace siete años, las brechas se han ido cerrando. La inclusión financiera es crucial para empoderar económicamente a las mujeres, quienes históricamente han sido excluidas del crédito. Según la Superintendencia de Bancos, esto se debe a factores sociales, económicos y culturales que consideran a los hombres como los principales proveedores, lo que ha llevado a una percepción de menor competencia financiera en las mujeres. Tania Pazmiño, Vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Quito, señala que el acceso al crédito en Ecuador es complicado para las mujeres. En 2023, solo el 43% de ellas tenía acceso a una cuenta bancaria, frente al 57% de los hombres. Esta brecha refleja la exclusión histórica de las mujeres del sistema financiero, exacerbada por prejuicios y la necesidad de la firma del cónyuge para ciertos trámites. Además, la falta de propiedades a su nombre ha sido un factor determinante. La falta de educación financiera también es un obstáculo. Las mujeres, especialmente en áreas rurales e indígenas, tienen menos acceso a educación en general y a la educación financiera, en particular, lo que limita su capacidad para entender y acceder a productos financieros que podrían mejorar su situación económica. Una brecha que se acorta, pero que aún no ha alcanzado la paridad Sin embargo, en Ecuador, las entidades financieras como los bancos tienen el potencial de convertirse en actores clave al otorgar más crédito a las mujeres, quienes son frecuentemente cabezas de hogar y emprendedoras. Al incrementar el acceso al financiamiento, las instituciones financieras pueden potenciar la independencia económica de este grupo poblacional, fomentando la equidad y el desarrollo inclusivo. Actualmente, solo el 30% de las pequeñas y medianas empresas lideradas por mujeres acceden a financiamiento formal. Al cambiar esta realidad, los bancos no sólo impulsan el crecimiento empresarial femenino, sino que también contribuyen al bienestar de miles de familias y al crecimiento sostenible del país, consolidándose como protagonistas en la transformación socioeconómica de Ecuador. Según una publicación de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), entre enero y diciembre de 2023, 873.469 personas accedieron a un crédito por un total de USD 9.112 millones. De ese total, el 51% fueron mujeres y el restante, 49%, hombres, lo cual -según esta entidad- es una muestra de los esfuerzos de los bancos hacia la inclusión financiera con enfoque en la reducción de la brecha de género. Estos datos fueron obtenidos de una publicación de Asobanca y Aval Buró denominada “Radiografía del Crédito en Ecuador”, el cual es un estudio sobre los nuevos créditos entregados por los bancos a los ecuatorianos. En esta publicación se menciona que las mujeres optaron, sobre todo, por acceder al microcrédito. De hecho, el 59% de las nuevas operaciones de microcrédito fueron otorgadas a mujeres en 2023, lo que representa un total de 287.534 operaciones. Es decir, 6 de cada 10 dólares de los nuevos microcréditos fueron entregados a mujeres. Los datos muestran que la realidad actual en cuanto a las mujeres como sujetos de crédito en Ecuador ha mostrado avances significativos, aunque persisten desafíos importantes. Si por el contrario analizamos el comportamiento del crédito hacia las mujeres en función del número de operaciones de crédito que se han otorgado por parte de las instituciones financieras públicas y privadas, encontramos resultados interesantes que dan cuenta de un cambio importante en materia de inclusión financiera de mujeres ecuatorianas. En ese contexto, manteniendo el periodo de tiempo referido en los apartados previos, tenemos que, para el 2018, el 50,8% de las operaciones de crédito fueron para hombres mientras que el 49,2% a mujeres. Sin embargo, en los años posteriores esta participación tiende a revertirse. En lo que va del primer semestre de 2024, se observa que dicha participación relativamente se cambia, representando para los hombres el 48,7% y las mujeres el 51,3% del total de operaciones de crédito otorgadas por las instituciones financieras bajo el control de la Superintendencia de Bancos. Por lo tanto, en aproximadamente siete años, se observa un cambio en la realidad de las mujeres como sujetos de crédito, puesto que pasan de representar del 49,2% (2018) al 51,3% (2024-jun) en lo que respecta al número de operaciones de crédito dentro del sistema financiero público y privado, revirtiendo dicha brecha de acceso y superando la participación de los hombres en al menos 2,6 puntos porcentuales. Según esta institución, para las mujeres en el Ecuador se observan mejoras significativas en el acceso al crédito y la inclusión financiera, sin embargo, aún existen barreras estructurales y culturales. Por lo tanto, es fundamental fomentar la educación financiera y promover un entorno financiero inclusivo y equitativo. Solo a través de un enfoque integral se podrá asegurar que las mujeres en Ecuador tengan pleno acceso a las oportunidades financieras y puedan contribuir de manera efectiva al desarrollo económico del país. Las mujeres son buenas pagadoras Según la “Radiografía del Crédito en Ecuador”, se evidencia que las mujeres son mejores pagadoras que los hombres y esto se demuestra en que tienen, en promedio, un mejor score crediticio. Por ejemplo, las mujeres de 26 a 35 años tienen un puntaje de 715, mientras que los hombres de ese mismo rango de edad llegan a los 706 puntos. Por otro lado, el hecho de que las mujeres tienen un mejor carácter de pago que los hombres también se puede evidenciar en el último estudio de BID Invest denominado “Mujeres empresarias en ascenso, un estudio sobre el potencial de la banca mujer en América Latina y el Caribe y lo que significa para las instituciones financieras” (febrero, 2024). Este estudio, que abarcó la participación de más de 240 instituciones financieras de 13 países, entre ellas 15 entidades de Ecuador, revela que las mujeres son buenas clientas empresariales y de banca de personas (banca de consumo) porque pagan los préstamos más rápido que los hombres. De acuerdo con los datos, los préstamos morosos a 90 días por parte de las mujeres alcanzaron los 2,7%, por debajo del promedio de los hombres que llegaron a 4%. Para Tania Pazmiño, la razón se debe a que “al ser buenas administradoras natas, son muy buenas gestionando sus pagos, lo cual se puede ver en los diferentes bancos a los que tienen acceso las mujeres, que sus créditos son los que mejor tasa de pago tiene, es decir, que generan menores gestiones de cartera”. Esto -según la entrevistada- se da porque las mujeres tienden a gestionar el dinero en sus hogares. La inclusión financiera cambia vidas “El empoderamiento económico de las mujeres es vital para tener libertad financiera y libertad de vida. Incluso para que puedan decidir, desde su parte personal, quien las acompañe el resto de su vida”, menciona Tania. Por otro lado, la inclusión financiera tiene varios impactos en la parte social. “Hemos visto que en las comunidades, cuando las mujeres tienen mayor acceso de ingresos, tienen un mejor impacto en la escolaridad, es decir, los niños y jóvenes acceden a mejores escuelas y colegios. También vemos una mejora en temas como nutrición infantil, así como reducción de pobreza alrededor”. Esto se debe a que las mujeres cuando tienen un dólar, este se reinvierte en la misma comunidad a través de la generación de otras fuentes de empleo. Esto se ha evidenciado en el programa que se trabaja desde la CCQ y el Consejo Violeta, en el cual cuentan con 1.700 mujeres capacitadas por la Embajada Americana. “Cuando se capacitan, logran tener un negocio que se sostiene, y son generadoras de empleo también. Esto también aumenta sus ingresos: “más del 70% ya tiene un valor de ingreso de sobre los USD 2.000, un dato interesante dada la realidad actual de nuestro país”. Esto, sin duda, tiene un impacto en una cadena social que nos beneficia a todos para mejorar no solamente la estructura de la sociedad, sino también en el poder generar redes de negocios que benefician a las mujeres. También te puede interesar: Sofía Vergara: actriz por accidente, empresaria por elección A continuación, presentamos un ránking de entidades financieras que otorgan créditos a las mujeres en Ecuador. Por: Cristina Guevara; Juan Carlos Zabala, Ekos Research