Sin embargo, en 2005, fue diagnosticado con Síndrome de Müller – Weiss, una rara condición degenerativa que afecta a uno de los huesos situado en la parte media del pie izquierdo, por lo que al final del torneo, Nadal señalo: “es obvio que en las circunstancias en las que estoy, no puedo seguir jugando”. Las causas de este síndrome son desconocidas, pues esta enfermedad se puede producir en la infancia, antes de que el deportista haya sometido al cuerpo a esfuerzos excesivos. Lo que sí se conoce es que el Müller – Weiss tiene cinco etapas: la primera asintomática y la última es la artrosis. El tratamiento de esta enfermedad es el reposo, el uso de plantillas ortopédicas y el consumo de antinflamatorios, por lo que el tenista mencionó que se suministra una gran cantidad de antinflamatorios para poder entrenar, sino no podría caminar. El experto Juan Carlos Álvarez Campillo, explica el rol que cumple la mente frente al dolor extremo y el deseo de ganar una competencia. Señala que la mente puede actuar de una manera negativa o positiva, lo que implica que perjudique el rendimiento del deportista si se piensa de forma negativa, o si se lo hace positivamente puede favorecerlo o al menos ser neutro y no perjudicarlo. Eso se consigue porque los pensamientos producen una energía química que estimula o agarrota. Saber gestionar los pensamientos es muy importante y, por lo tanto, poner el foco en lo apropiado es determinante. El dolor físico afecta en distintos niveles a cada persona, en el caso de los deportistas, influye la motivación, la capacidad de tolerancia, esfuerzo y resiliencia que tengan. Para superarlo hay que entrenar estos aspectos y estar dispuesto a luchar y sufrir cada día, en cada entrenamiento y partido, algo muy característico de Rafael Nadal. El docente de la UNIR menciona que el trabajo mental y emocional, junto con una gran voluntad y motivación, ayudan a convivir con el dolor, incorporarlo como parte de la rutina para no excusarse o justificarse en el rendimiento. Algunos deportistas lo consiguen mejor que otros, depende de su carácter y su trayectoria desde jóvenes, se complementa con valores como el sacrificio, la disciplina y la exigencia que tengan cada uno. Para superar el dolor físico también se puede trabajar técnicas de meditación como el mindfulness, visualización y focalización en los objetivos y de qué manera el dolor puede estar presente para conseguirlos sin ser un obstáculo o justificación. Algunos deportistas se centran más en las dificultades para conseguir un objetivo que en los alicientes, lo cual suele crear una limitación. En el deporte de élite es habitual que los jugadores tengan molestias por la exigencia de la competencia y el calendario que permite poco tiempo de descanso, sin embargo, eso no es un impedimento al momento de destacar como deportista. No solo hay que trabajar en el rendimiento físico, sino también en el psicológico, tal como lo demuestra Rafael Nadal. Por _ Juan Carlos Álvarez C. | Docente del Máster en Coaching y Psicología Deportiva - UNIR