En Ecuador no es posible identificar, de manera individual, el destino específico de los impuestos pagados por los mayores contribuyentes. Esto se debe a que todos los ingresos tributarios —sin distinguir su origen— se integran en un fondo común, clasificado como ingresos corrientes, dentro del Presupuesto General del Estado (PGE). En este rubro se incluyen tributos como el Impuesto a la Renta, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a los Consumos Especiales (ICE), el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) y las tasas aduaneras, entre otros. El Servicio de Rentas Internas (SRI) publica anualmente el ranking de Principales Contribuyentes, lo que permite dimensionar la concentración del aporte tributario. Sin embargo, la decisión sobre el uso final de esos recursos corresponde al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que consolida todos los ingresos del “fondo común” y los distribuye para financiar los egresos del PGE. Por ello, no es correcto afirmar que los aportes de los grandes contribuyentes financian directamente un sector o proyecto en particular. No obstante, puede sostenerse que su contribución es esencial para el funcionamiento general del Estado y para el financiamiento de los bienes y servicios públicos en su conjunto. También te puede interesar: Cumplimiento tributario: La nueva base de la competitividad empresarial en Ecuador Dentro de la estructura del gasto público se encuentran, además, las transferencias a los Gobiernos Autónomos Descentralizados. Aunque estos recursos no provienen directamente de los contribuyentes de esas circunscripciones, sí constituyen una parte del presupuesto estatal asignado a los territorios. Estas transferencias se complementan con otros recursos que el Estado destina a las provincias para financiar servicios y programas en salud, educación, educación superior, infraestructura, obras públicas y proyectos de inversión, entre otros. Por: Mónica Rojas, Decana del Colegio de Economía de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ)