En Quito, el 61% de los ciudadanos utiliza vehículo propio como una de sus principales alternativas de movilidad. Sin embargo, la ciudad también registra una mayor presencia de sistemas de transporte masivo: el 24% utiliza el Metro y el 12% recurre al Trole o la Ecovía. El transporte público en bus alcanza al 29% de los encuestados, mientras que los taxis por aplicación llegan al 22%. Guayaquil presenta una composición diferente. El vehículo propio es utilizado por el 49% de los ciudadanos, mientras que el 30% recurre a taxis por aplicación y el 27% utiliza bus público. En contraste, el 27% utiliza el bus público. Los datos evidencian que las alternativas disponibles en cada ciudad también están moldeando las decisiones de movilidad de sus habitantes. También puedes leer: La resistencia física y el entorno real protegen a 10 trabajos frente a la inteligencia artificial La diferencia también se observa entre generaciones. Los Baby Boomers, la Generación X y los Millennials presentan una mayor dependencia del vehículo propio, con porcentajes de 65%, 66% y 61%, respectivamente. La Generación Z muestra un comportamiento distinto: el 33% utiliza vehículo propio, mientras que el 41% utiliza bus público, el 30% taxi por aplicación y el 26% Metro, convirtiéndose en el grupo con menor dependencia del automóvil. Estos cambios pueden tener implicaciones para distintas industrias. Una menor dependencia del vehículo particular entre las nuevas generaciones podría modificar, a largo plazo, la demanda de automóviles, seguros, combustibles, mantenimiento y estacionamientos, mientras que el transporte público, las plataformas digitales y otros servicios vinculados a la movilidad pueden encontrar nuevas oportunidades. Para Quito y Guayaquil, el reto también pasa por responder a dos mercados urbanos con necesidades diferentes. Fuente: Strattos, citado por La Hora