El patrocinio exclusivo de Alimentos de Extremadura puso el foco en una región marcada por la dehesa y su despensa: jamón ibérico de bellota, embutidos curados, quesos tradicionales, aceites de oliva virgen extra y una viticultura que se consolida bajo la Denominación de Origen Ribera del Guadiana. Detrás de la marca promocional, la promesa es clara: dar visibilidad internacional a productores que, por escala, difícilmente podrían llegar por sí solos a mercados como el ecuatoriano. Uno de los momentos centrales de la jornada fue el show cooking del chef Francisco Romero, quien viajó desde Cáceres para presentar su lectura contemporánea de las migas extremeñas. En entrevista con Ekos, resumió su filosofía con una idea que funciona como método y como ética: “Si no sabes la base, no puedes evolucionar”. Para Romero, innovar no significa borrar el recetario, sino sostenerlo con técnica, tiempo y respeto por el producto. Esa misma visión se trasladó, el 27 de noviembre, al restaurante Raíces del Hotel JW Marriott, donde Romero condujo una cena degustación que reunió a medios, importadores y profesionales del sector. El menú recorrió sabores de identidad: sopa de Torta del Casar con caramelo de Pimentón de la Vera D.O.P., tortilla cremosa de patatera ibérica, frite de cordero con crujiente de jamón ibérico, selección de quesos extremeños y leche frita glaseada con miel de Sierra de Gata. Cada plato fue un mapa del territorio, sin artificios, con el protagonismo de ingredientes protegidos y oficios transmitidos. Más allá del relato culinario, el trasfondo es estratégico. Las jornadas se desarrollaron en un contexto de fortalecimiento del intercambio comercial entre España y Ecuador, impulsado por el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Ecuador vigente desde 2017. Para Romero, hay además una oportunidad de maridaje y mercado: la cocina ecuatoriana, profundamente agrícola, puede dialogar con vinos y cavas extremeños, y abrir una nueva conversación de valor para importadores y restaurantes. En un mundo donde la alta cocina ha coqueteado con la espectacularidad, el chef percibe un giro: la técnica suma, pero el futuro vuelve al origen. “Se está virando hacia el producto, hacia la calidad y el origen”, dijo. En Quito, esa tendencia tomó forma en dos experiencias que dejaron un mensaje simple, pero exigente: la autenticidad se cocina a fuego lento y, cuando se hace bien, también genera oportunidades.