En julio, la planta ya procesó más de 7.000 metros cúbicos de escombros, un volumen equivalente a casi tres piscinas olímpicas. Durante ese mes recibió en promedio 19 camiones diarios, lo que refleja que cada vez más constructores optan por entregar sus residuos en sitios autorizados. También puedes leer: Esta es la startup alemana que acelera la regeneración del suelo en semanas Los escombros, en su mayoría restos de concreto, se convierten en áridos reciclados de alta calidad, reduciendo en un 10% la extracción de materiales vírgenes y disminuyendo las emisiones de CO₂. Además, contribuye a prolongar la vida útil de las escombreras y promover prácticas constructivas más sostenibles. Con esto, Quito busca replicar modelos similares de economía circular vistos en ciudades como Barcelona y Bogotá. En paralelo, se trabaja en normativas que promuevan la separación de residuos desde la fuente y el uso obligatorio de áridos reciclados en obras públicas, como parte de una transformación urbana consciente. Fuente: Quito Informa, El Universo.