¿Azules, turquesas o verdes? Las aguas del Quilotoa son indescifrables. Su variación cromática se debe a la gran cantidad de minerales provenientes de su orígen volcánico Pero sea cual sea su tono, no hay duda de que se trata de una de las mejores joyas turísticas que tiene el Ecuador. Hay algo especial en visitar esta laguna en verano (junio-agosto). El cielo -azúl limpio, y sin nubes- hace que sus enigmáticas aguas sean brillantes y que contrasten a la perfección con otros coloridos elementos de la naturaleza como la chuquiragua, la planta de páramo que se caracteriza por sus flores de color naranja intenso. Esta estación del año también hace que los nevados de la cadena montañosa de los Andes ecuatorianos “se dejen ver”. De camino al Quilotoa, no es raro encontrarse con paisajes memorables de estos gigantes de fuego y hielo. Uno de ellos, El Illiniza, visiblemente vigila a la laguna en un soleado día. “El nombre original de la laguna es Kiro Toa cuyo significado es el ´diente de la princesa´. Esta era agua sagrada, muy saludable para los animales. Cuando ellos enflaquecían y no tenían leche, en especial los borreguitos, los abuelos los llevaban a la laguna, los bañaban y ortigaban; después de 15 días mejoraban”, cuenta Juan Manuel Latacunga, Presidente de la Comunidad del Quilotoa. La historia de esta laguna se remonta a más de 800 años, cuando este volcán tuvo su última erupción, según el Instituto Geográfico Militar de Ecuador. Tambén puedes leer: El auge del bienestar impulsa una nueva era del turismo Según estudios, su flujo volcánico logró alcanzar el Océano Pacífico. Dentro de su cráter se ha formado una caldera con un diámetro de casi 9 km. En la caldera de 250 m de profundidad, está la laguna que tiene el nombre de la Soberana quiteña hija de Carán Shyri XI que fue obligada a casarse con Duchicela, hijo de Condorazo, jefe máximo de la nación Puruhá. Ecuador también tiene su mitología, en la cual las montañas se enamoran, se desenamoran y expresan sentimientos. Es así, que entre una de las leyendas se cuenta que los Ilinizas son los padres de la laguna. Cuando ella se enamoró del volcán Cotopaxi, los gigantes de fuego no estuvieron de acuerdo con esa relación. Quilotoa estalló de la furia y se creó su cráter. Lloró tanto que llenó la caldera con sus lágrimas. Según esta historia, de un desamor nació un paisaje de belleza inigualable. Viajeros enamorados Juan Manuel Latacunga cuenta que cada año, la comunidad recibe alrededor de 200.000 visitantes de varios países del mundo; en especial de EE.UU., Francia, Inglaterra, Argentina; entre otras. Por otro lado, ha sido considerada dentro de las 15 lagunas más bellas del mundo, según el portal Twisted Sifter. Es que se ha hecho famosa por sus postales y por ser una parada obligatoria para quienes visitan Ecuador. Por ejemplo Annie (24 años ) y Charleigh Miller (14 años), dos hermanas provenientes de Charlotte, Carolina del Norte, EE.UU. quienes visitaron este lugar. “Es un lugar hermoso y majestuoso; incluso cuando descender y ascender es difícil, vale la pena. Es mi segunda vez en Ecuador, pero es la primera vez que visito Quilotoa. Mi parte favorita del viaje es caminar alrededor de estas montañas y sentirme tan pequeña en un lugar tan grande”, comenta Annie. Por su parte Charleigh considera “que es un lugar realmente bonito y divertido. La caminata le resultó difícil, pero es un reto duro”. Es que caminar en sus arenosas tierras cuesta abajo y arriba a 3914 m.s.n.m. requiere es un esfuerzo que vale la pena. El trayecto completo tarda aproximadamente de dos a tres horas (en descenso y ascenso, aunque el tiempo depende del estado físico del visitante. Para ello es recomendable ir con un equipo de senderismo (hiking), en especial bastones para andar y zapatos todoterreno ya que el terreno puede resultar inestable. Por otro lado, se requiere una hidratación constante y una respiración adecuada. Tambén puedes leer: Turismo en Ecuador prevée USD 70 Millones en ingresos durante el Feriado de Carnaval 2025 Los turistas nacionales también se han encantado con este destino y por eso la visitan en varias ocasiones. Es el caso de Vinicio Salgado y Mercedes Poveda; una pareja de esposos quienes nacieron en Latacunga, pero provienen de Quito, lugar donde residen. Uno de sus hijos realiza la práctica rural de medicina en Zumbahua, una población cercana a Quilotoa, y ellos aprovecharon la visita a su hijo para recorrer este lugar como lo hacen a menudo. “Lo que me gusta de esta laguna es la paz que brinda. Hay algo mágico, me gusta sentarme en un banco ubicado arriba y puedo pasar hasta una hora mirándola y siento paz. La naturaleza fluye, todo lo malo se va y me recargo de buena energía”; comenta Mercedes. “Si conversas con la gente de la comunidad, ellos van a decir que la laguna tiene diferentes colores. Y al poner atención nos damos cuenta de que es verdad. Dependiendo de la luz y de la hora del día, la laguna toma una tonalidad a veces verde, a veces turquesa, a veces más azul, a veces más celeste; ese es uno de los más lindos atractivos. Otra razón es el paisaje que vemos estando acá arriba. Una experiencia imperdible también es darse la vuelta al cráter caminando”, recuerda Vinicio. Pero una vez que se llega a la playa de la laguna, se puede practicar kayak o disfrutar de la vista desde el muelle. Un renovado centro turístico Después de recorrer frondosos y verdes campos de la Sierra ecuatoriana, los viajeros se encuentran con una pequeña ciudad con casas rústicas con servicios turísticos. La comunidad Ponce Quilotoa tiene 466 socios. Según el presidente, Juan Manuel Latacunga, ahí viven 200 personas, quienes trabajan en 29 áreas; los puestos son reemplazados cada mes. Se trata de un lugar totalmente organizado. “Tenemos alrededor de 35 años. Nuestro lema es que “la unidad hace la fuerza”. Por eso los socios vienen a las reuniones para hacer minga y limpieza. Gracias a ello hemos mantenido este lugar, con recursos dentro de la organización para mantener la infraestructura con el mismo dinero que recibimos de los visitantes”. Según Latacunga, hay alrededor de 38 restaurantes, de diferentes precios y tipos de comida; y hay 18 hoteles con precios que varían desde los USD 15 hasta USD 35. También hay un comedor comunitario, donde trabajan los socios y ofrece comida acorde a la zona como cuy, papas y granos andinos. También hay centros artesanales con artesanías propias de este sector. Tambén puedes leer: Turismo de curceros en Manta Aunque hay muchos visitantes que hacen turismo de un día, incluída la actividad física; hay quienes deciden quedarse más días. Para ellos hay otras actividades como la visita a la Cueva del Inca, las aguas termales de la zona, el recorrido por el cañón del Río Toachi; o la visita a la vecina parroquia Chugchilán donde hay bosques nublados. Sobre los animales de carga Una de las actividades del Quilotoa es ascender el cráter en caballos o burros. Esto se da a causa de las dificultades que se pueden presentar en el ascenso. Sin embargo, esta actividad tiene detractores; incluso se ha recolectado firmas en una petición change.org para evitar que los animales sean usados para este fin, que cuenta ya con más de 86.200 firmas. Desde nuestro comité editorial rechazamos toda forma de maltrato animal e instamos a buscar soluciones alternativas que mejoren el aspecto turístico de la zona en beneficio de la comunidad y el bienestar animal. Instamos a los turistas que visitan este destino a evitar este medio de transporte y a practicar turismo responsable. “El clima más templado se da en el mes de noviembre. Es la época más caliente. Desde enero, hasta abril y mayo es un clima más lluvioso y frío. De junio a julio ya se viven temporadas secas, pero con paisajes más despejados” Manuel Latacunga, Presidente de la Comunidad del Quilotoa.