No se trata de la jugadora más popular en el mundo del fútbol, en base al número de seguidores en redes sociales, ni la mejor, según premios como el Balón de Oro y The BEST, sino en la mejor pagada. Sin embargo, lo que percibe anualmente Kerr, USD 513.000, según coinciden varios medios deportivos especializados, sólo equivaldría a una cuarta parte de lo que gana Kylian Mbappé en el PSG, a la semana. Una muestra de que, si bien el fútbol femenino ha logrado importantes progresos en los últimos años, sigue habiendo una diferencia abismal entre mujeres y hombres en el mundo del balón. Esta desigualdad se acentúa al tomar en cuenta los ingresos que reciben unos y otros en patrocinios, asociaciones con marcas y negocios personales. Mientras que las ganancias de Kerr apenas superarían los USD 2 millones al año por contratos con empresas como Nike y EA Sports, por ejemplo, las de Mbappé se elevarían a USD 128 millones. Más arriba incluso aparecerían Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, los dos grandes protagonistas del fútbol en el siglo XXI y que pese a estar en el ocaso de sus carreras, han logrado contratos multimillonarios por ir a jugar en ligas menos competitivas como las de Estados Unidos y Arabia Saudita, respectivamente. En el caso de Ronaldo, por ejemplo, se afirma que recibe anualmente más de USD 200 millones. Rompiendo moldes La lucha para que haya una igualdad de salarios entre hombres y mujeres en el fútbol ha avanzado en los últimos años, impulsada por lo ocurrido en Estados Unidos, donde la selección femenina ha sido históricamente mucho más exitosa que la masculina. Antes de ganar su cuarto mundial en 2019, un grupo de 28 jugadoras de la selección presentaron una demanda contra la US Soccer (la federación de fútbol estadounidense) por una “discriminación de género institucionalizada”. También te puede interesar: 5 lecciones que los negocios pueden aprender del fútbol Pasaron años de litigio judicial hasta que en febrero de 2022 se firmó un histórico acuerdo laboral que garantiza el mismo pago para los integrantes de las selecciones masculina y femenina. Aunque los premios en torneos masculinos son mucho mayores, como veremos más adelante, todo lo que generan los hombres y mujeres se junta en un pote y este se distribuye en partes iguales entre todos los jugadores de ambas selecciones. De ahí que las 23 futbolistas que están representando a Estados Unidos en el mundial de Australia y Nueva Zelanda tendrían garantizado, así queden eliminadas en primera ronda, un premio mayor que el que recibirán las integrantes de la selección que quede campeona el próximo 20 de agosto. Eso pese a tomar en cuenta el considerable aumento que dispuso la FIFA para este torneo, en el que se repartirán USD110 millones en premios en comparación con los USD30 millones que hubo hace cuatro años en el mundial de Francia. Un incremento importante, sí, pero todavía muy inferior a los USD 440 millones que se entregaron en el Mundial de Qatar el año pasado. La FIFA asegura que se trata de un proceso y que va en camino de resolver estas diferencias. Un ejemplo es que por primera vez, para este año, parte de los premios está destinado para beneficio directo de las jugadoras, ya que cada una recibirá como mínimo USD 30 mil por participar en el mundial. La cifra irá aumentando a medida que las selecciones logren avanzar a octavos, cuartos y semifinales, hasta llegar a un máximo de US$270.000 para cada una de las campeonas. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ya prometió que el objetivo para los mundiales de 2026 (masculino) y 2027 (femenino) es que haya igualdad de premios. Enorme potencial La FIFA ve con muy buenos ojos el potencial de crecimiento que tiene el fútbol femenino, lo que se traduciría en una muy buena fuente de ingresos para sus arcas. “Ya en Francia en 2019 se vio que el fútbol femenino ofrecía una gran oportunidad”, reconoció la semana pasada Romy Gai, director comercial del organismo rector del fútbol. “Por eso tomamos la decisión de vender los derechos (de transmisión) por separado. La decisión ha quedado totalmente justificada”, agregó Gai haciendo referencia a que el torneo está siendo retransmitido en más de 200 territorios en todo el mundo. Por si eso fuera poco, ya se batió el récord en el número de entradas vendidas para el mundial, y la FIFA calcula que unos 2.000 millones de personas interactúan de alguna manera con el torneo, el doble de hace cuatro años. Sin embargo, la sensación es que todavía falta un largo camino por recorrer. El caso de Estados Unidos es la excepción más que la regla y son muy pocos los países que están yendo en una dirección similar. Solo dos días antes de la inauguración del mundial las integrantes de la selección australiana emitieron un comunicado criticando la disparidad de premios entre los mundiales de hombres y de mujeres y el hecho de que la mayoría de países no cuente con una organización que represente al colectivo de jugadoras para presionar por mejores condiciones laborales. “Todos queremos que nuestras jugadoras sean cien por ciento profesionales y ese debe ser el legado de esta Copa del Mundo", dijo Nick García, comisionado de la liga australiana de fútbol femenino. También te puede interesar: Los clubes de fútbol más valiosos del mundo en 2023 "Si queremos ver un cambio generacional, este es el momento en el que todos los implicados, desde los socios comerciales hasta los gobiernos, deben comprometerse para el crecimiento de este deporte”, pidió. El director de la federación de ese país, James Johnson, reconoció que con respecto al aumento de premios por parte de la FIFA “no llega hasta lo que tenemos aquí en Australia, pero es una mejora y hay más espacio para seguir mejorando”. Fuente: BBC Mundo