Adaptación es la palabra clave en este momento porque no regresaremos lo que estábamos acostumbrados y nos tendremos que amoldar a cosas nuevas. Regresaremos a un mundo raro en donde no todo funciona como lo hacía antes, en donde las condiciones serán diferentes, estaremos en un mundo dominado por tapabocas, brotes y rebrotes del virus en diferentes puntos del mundo, la economía será una sombra de lo que era antes y tendremos la misma certidumbre que tiene un náufrago en alta mar sin saber cuándo llegará a alguna isla desierta o será rescatado por algún barco pesquero. Creo que en este mundo raro las reglas cambiarán y hacer negocios como estábamos acostumbrados no será opción. A continuación, te daré algunos tips de lo que puedes hacer para prepararte y seguir adelante: 1. Acércate lo más que puedas al consumidor final. No todos los productos se pueden vender al consumidor final, pero sí puede haber intermediarios que limitan tu acercamiento, trata de saltártelos en la medida de lo posible. 2. Acércate al fabricante directo lo más posible. Lo mismo ocurre hacia el otro lado, es probable que hoy compres a través de un distribuidor, existen muchos fabricantes que estarán deseosos de atenderte de manera directa con mejores precios de los que obtienes actualmente. 3. Vuélvete un experto en e-commerce. Si aún no lo haces vende a través de Mercado Libre, Amazon, Linio, Walmart en línea etc. El e-commerce llegó para quedarse, mucha gente tuvo que experimentar por primera vez en su vida con algún sitio de ventas por internet, y esas personas volverán a comprar por internet, esta pandemia sirvió de catalizador para que las compras por internet se volvieran más comunes que antes y dicha tendencia difícilmente disminuirá. La recomendación más importante es que aproveches los canales que ya existen, antes de que lances tu propia tienda en línea, no es mala idea tener tu propia tienda, pero es muy tardado y utilizar alguno de los canales antes mencionados te podrá dar resultados en una fracción de tiempo de lo que te dará tu propia tienda. 4. Sigue vendiendo. Si tienes clientes que no te han pagado, no dejes de venderles, pero véndeles de contado y deja la deuda para después. 5. Abre canales y exporta. Si tu producto es para consumo nacional, empieza a abrir canales para exportarlo. 6. Continúa con la política de gastos reducidos al máximo hasta que se normalice tu cobranza. Si negociaste con proveedores, con empleados, continúa haciéndolo esto todavía no se acaba y no puedes darte el lujo de pagar el 100% de tus fijos hasta que tengas la tranquilidad de que tienes al menos asegurada tu entrada de dinero. 7. Motiva a tus empleados a aceptar una compensación variable. No todos los empleados estarán de acuerdo con mantener un sueldo más bajo de lo normal, una excelente opción para motivarlos a que se pongan la camiseta y al mismo tiempo ganen más dinero es ofreciéndoles un esquema de compensación variable. 8. Busca nuevos proveedores. Lo más probable es que puedas encontrar quién esté dispuesto a darte un mejor precio y mejores condiciones de crédito. 9. Vende y compra a consignación. Consignación significa que tienes un inventario listo para ser utilizado pero que no se ha facturado, solo se factura lo que consumes cada semana o cada 15 días. 10. Modifica tu esquema de comisiones. Para que pagues comisiones sobre la utilidad bruta que generan tus vendedores en lugar de que sea sobre la venta, y además que sea sobre lo cobrado, y no sobre lo vendido.