La transición energética es un cambio estructural y progresivo que busca la migración hacia fuentes de energía renovable y modelos de gestión y distribución modernos que permitan ser más eficientes, limpios y capaces de contribuir a uno de los mayores desafíos del planeta: la reducción de emisiones de carbono. Dentro de esta transformación, Minsait, compañía de Indra, por ejemplo, ve en la tecnología y la digitalización herramientas imprescindibles en todos los procesos de toma de decisión porque, además de servir como habilitador de energías renovables, también tiene la capacidad de mejorar toda la cadena de valor del sector al potenciar el desarrollo, penetración, fiabilidad y calidad energética. Experiencias en la región, como es el caso de Colombia, muestra cómo la agenda de transformación a nivel energético enfrenta, al menos, tres desafíos estrechamente relacionados con la incorporación de la transformación digital: el mantenimiento de la seguridad y calidad del suministro en consonancia con el incremento de la penetración de generación renovable, aumento de la eficiencia de la producción con recursos renovables, y la incorporación de la flexibilidad en la red de transporte y distribución para priorizar la integración de energías limpias. “La digitalización del sector energético es un acelerador natural para alcanzar las metas de descarbonización de la economía. En consecuencia, una prioridad para Colombia y para cualquier país que apunte a ser carbono neutro es analizar e incorporar las soluciones tecnológicas que le ayudarán a reducir el impacto por emisiones de sus actuales fuentes de energía, así como apalancar la masificación y amplificación de las fuentes renovables que vienen en camino”, expresó Adriana Rivero, directora del Mercado de Oil&Gas de Minsait en Colombia.