La pandemia se ha cobrado más de un millón de vidas, ha dejado a cientos de millones de personas sin trabajo y se proyecta que, en los próximos cinco años, reduzca el producto en USD 28 mil millones; los efectos del cambio climático, por su parte, están cambiando drásticamente la vida y los medios de subsistencia. Los efectos más devastadores de ambas crisis recaen en las personas y las comunidades vulnerables de todo el mundo. Y las dos castigan a las naciones por su falta de preparación y de previsión. Las dos crisis tienen algo más en común: un fuerte impulso coordinado a la inversión pública verde contribuiría a hacer frente a ambas crisis. El mundo está realizando esfuerzos masivos para reactivar las economías y que la gente vuelva a trabajar. Hace unas semanas, los líderes mundiales se reunieron en el Foro de París sobre la Paz para analizar los próximos pasos; ese debate continuó hace unos días en la cumbre del G-20. Tenemos la oportunidad de adoptar decisiones inteligentes y coordinadas, que catalicen las inversiones verdes para arrancar la recuperación y disminuir la posibilidad y el impacto de una catástrofe climática. En respuesta a la devastación económica provocada por la pandemia, las economías más grandes del mundo ya han comprometido más de USD 12 mil millones en gasto fiscal para la recuperación tras el coronavirus, y muchas tienen la capacidad de hacer aún más. En la realización de nuevas inversiones, resulta evidente la importancia de la sincronización. Existen evidencias sólidas, incluidas las de la crisis financiera de hace una década, que sugieren que si los países del G-20 actúan por separado en lugar de conjuntamente, el gasto necesario para lograr los mismos resultados sería dos tercios superior. ➤ Ver también: Los salarios bajan durante la crisis del Covid-19, en especial los de las mujeres En lugar de invertir en tecnologías alimentadas con combustibles fósiles, como las centrales eléctricas de carbón, que acelerarán el cambio climático, podemos elegir una vía mejor y más verde. Entre los proyectos generadores de empleo se encuentran: La plantación de bosques y manglares La conservación del suelo El acondicionamiento de edificios para mejorar su eficiencia energética. También es fundamental construir infraestructuras resilientes al clima y ampliar el transporte público verde, las energías renovables y las redes eléctricas inteligentes. Además, la inversión en energías renovables fuera de red genera crecimiento, ya que permite conectar a unos 3.500 millones de personas que actualmente no tienen acceso a suficiente electricidad. El mundo debe aprovechar las últimas innovaciones tecnológicas, y ya se observan acciones a gran escala en este sentido. La Unión Europea se ha comprometido a destinar más de USD 640.000 millones (EUR 550.000 millones) a proyectos verdes en los próximos siete años. Los mercados emergentes, como Indonesia y Egipto, están emitiendo bonos verdes. Pero todas las economías grandes, todas las instituciones internacionales, todas las actividades filantrópicas y todos los inversionistas privados pueden hacer más. En efecto, como ha señalado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el equilibrio entre el gasto verde y no verde, por el momento, se inclina demasiado hacia este último, amenazando con el empeoramiento de la degradación medioambiental. Fuente: FMI y Fortune