Mientras dormimos, hablamos, resolvemos problemas o tomamos decisiones, millones de neuronas se comunican constantemente. Para hacerlo de manera eficiente necesita mucho más que calorías: requiere nutrientes específicos, agua y oxígeno. Estos son algunos de sus principales aliados: Grasas saludables: el material de construcción del cerebro Cerca del 60 % del cerebro está compuesto por grasa. Esto significa que no todas las grasas son malas; por el contrario, las grasas saludables son indispensables para mantener las membranas de las neuronas. ¿Dónde encontrarlas? Aguacate. Aceite de oliva extra virgen. Nueces y almendras. Semillas de chía y linaza. Pescados grasos como salmón, sardinas y atún. Omega-3: el combustible de las neuronas Este ácido graso esencial mejora la memoria, favorece el aprendizaje, protege frente al deterioro cognitivo y ayuda a disminuir la inflamación cerebral. Las encontramos en: Salmón. Sardinas. Atún. Chía. Linaza. Nueces. También te puede interesar: Dermatología 2026: la nueva estética ya no rellena, regenera Magnesio: el mineral de la calma Participa en cientos de reacciones químicas del organismo y ayuda a disminuir la respuesta al estrés, favorece la relajación y mejora la calidad del sueño. Está presente en Espinaca. Cacao puro. Almendras. Semillas de zapallo. Legumbres. Proteínas: las fábricas de neurotransmisores Las proteínas aportan aminoácidos como el triptófano y la tirosina, necesarios para fabricar serotonina, dopamina y noradrenalina, sustancias que regulan el estado de ánimo. Buenas fuentes son: Huevos. Pollo. Pescado. Yogur natural. Legumbres como lentejas, fréjol y garbanzos. Vitaminas del complejo B: energía para pensar Estas vitaminas permiten que las neuronas produzcan energía y mantengan un adecuado funcionamiento del sistema nervioso. Las encontramos en: Cereales integrales. Huevos. Vegetales de hoja verde. Legumbres. Frutos secos. Antioxidantes: el escudo protector del cerebro Cada día el cerebro produce sustancias oxidantes que pueden acelerar el envejecimiento neuronal. Los antioxidantes ayudan a neutralizar ese daño. Puedes obtenerlos de: Frutos rojos. Arándanos. Moras. Uvas. Brócoli. Cúrcuma. El agua: el nutriente que más olvidamos El cerebro está compuesto aproximadamente por un 75 % de agua. Una deshidratación del 1 al 2 % ya puede disminuir la concentración, afectar la memoria, aumentar la sensación de fatiga. El oxígeno también alimenta al cerebro La mayoría de las personas respira de forma superficial debido al estrés, las largas jornadas laborales y el sedentarismo. Cuando respiramos de manera lenta y profunda, aumenta el aporte de oxígeno al cerebro. Referencia: Diplimado Neuronutrición Instituto CICP Por: Camila Matus D., experta en bienestar empresarial - www.creandobiem.com