Pero ni la mejoría en la situación financiera de los consumidores ni el retorno de la confianza entre los jóvenes salvaron a Gap, una de las marcas emblemáticas del comercio estadounidense, de anunciar en días recientes un profundo plan de recortes que es interpretado como una estrategia drástica para asegurar su supervivencia.<br /> <br /> Pues una firma que parecía retratar comercialmente el espíritu de la juventud estadounidense de hace una generación, ya no encuentra su lugar en el mundo.<br /> <span style="font-weight: bold;"><br /> Icono cultural</span><br /> <br /> En la década de 1990 Gap era uno de los mayores vendedores de ropa del mundo. Y la firma californiana era parte integral de la cultura de la época.<br /> <br /> Las artistas de Hollywood iban, en ocasiones, a las ceremonias del Oscar con sus vestidos.<br /> <br /> Era también marca Gap el tristemente célebre vestido azul de Mónica Lewinsky, la practicante de la Casa Blanca que tuvo un romance con el entonces Presidente Bill Clinton, y cuyo traje se convirtió en prueba clave de uno de los más sonados escándalos políticos de ese país.<br /> <br /> Pero sobre todo, la ropa de Gap se convirtió en las décadas de 1980 y 1990 en una suerte de uniforme extraoficial de veinteañeros y treintañeros en Estados Unidos, informal y relativamente barato.<br /> <br /> Lo que a su vez elevó la fortuna de la empresa fundada en San Francisco en 1969.<br /> <br /> El anuncio del pasado lunes 15 de junio de 2015 indica que Gap cerrará 175 tiendas en América del Norte. La firma no se acaba. Quedarán 500 tiendas normales y 300 de descuento, en los centros "outlet" de Estados Unidos.<br /> <br /> Pero muchos interpretan la decisión como señal de una enfermedad grave en Gap, que a su vez evidencia cambios profundos en la manera como los estadounidenses, en particular los jóvenes, compran su ropa hoy en día.<br /> <br /> <span style="font-weight: bold;">Apuestas equivocadas<br /> </span><br /> Los problemas de Gap reflejan tanto errores particulares de esa empresa como tendencias generales, dice en conversación con BBC Mundo Sucharita Mulpuru-Kodali, de la firma de análisis de mercados Forrester.<br /> <br /> <br /> "El comercio de la moda es extremadamente competitivo, hay que hacer las apuestas correctas, suministrar el producto eficientemente y al precio correcto", le dice a BBC Mundo la analista.<br /> <br /> Y Gap parece haber apostado mal, quedándose en el pasado cuando el mundo de la moda está evolucionando rápidamente.<br /> <br /> Gap se ha quedado en la mitad de la escala de precios. Demasiado cara para los frugales, y sin suficiente exclusividad para los acomodados. Gap también sufre un problema geográfico frente a sus competidores más recientes.<br /> <br /> Muchas de sus tiendas están ubicadas en centros comerciales a las afueras de las ciudades. Lo que era la norma en la década de 1980 y 1990.<br /> <br /> Pero ahora resulta inadecuado frente al cierre, por falta de clientes, de cientos de esos lugares a medida que las nuevas generaciones prefieren comprar en los centros históricos de las ciudades, o por internet.<br /> <br /> Y, por supuesto, está el problema con la moda misma. Gap apelaba a una relativa uniformidad. Los mismos pantalones "khaki", las camisetas del mismo estilo. Mientras que la nueva generación de jóvenes "millenials" parece buscar más originalidad.<br /> <br /> Los mismos directivos de Gap reconocen todos estos cambios.<br /> <br /> En un comunicado, su Director Ejecutivo, Art Peck sostuvo que "los clientes están rápidamente cambiando cómo hacen sus compras hoy en día, y estas decisiones ayudarán a Gap a regresar al sitio que sabemos que se merece a los ojos de los consumidores".<br /> <br /> Falta ver si los jóvenes consumidores estadounidenses piensan igual y rescatan a la firma que ayudó a definir el estilo de moda de sus padres.<br /> <br /> <br /> <span style="color: #222222; font-size: 8pt; font-style: italic;">Artículo originalmente publicado por: Dinero.com </span><br />