El riesgo de escalada del conflicto en Medio Oriente es la última de una serie de crisis impredecibles, como la pandemia del COVID-19 y la guerra en Ucrania, que han ocasionado profundas heridas a la economía mundial, la han desviado de su curso y le han dejado cicatrices. Por si fuera poco, hay más inestabilidad en el horizonte debido a la oleada de elecciones nacionales cuyas repercusiones podrían ser profundas y prolongadas. Más de dos mil millones de personas en unos 50 países —entre ellos India, Indonesia, México, Sudáfrica, Estados Unidos y los 27 países del Parlamento Europeo— acudirán a las urnas el año entrante. En total, los participantes en la olimpiada electoral de 2024 dan cuenta del 60% de la producción económica mundial.También te puede interesar: La inteligencia artificial supondrá el 25% del PIB global en las próximas 2 décadas En muchos lugares, el escepticismo acerca de la globalización ha sido propiciado por el estancamiento de los ingresos, el declive de los niveles de vida y la desigualdad creciente. Sin embargo, Coyle afirmó que “un mundo en el que se reduce el comercio es un mundo en el que se reducen los ingresos”. Lo anterior incrementa la posibilidad de caer en un “círculo vicioso”, ya que es probable que la elección de nacionalistas de derecha debilite más el crecimiento a nivel mundial y dañe el futuro de la economía, advirtió. Las elecciones más grandes del próximo año tendrán lugar en India. Al ser actualmente la economía de mayor crecimiento en el mundo, está tratando de competir con China como el centro manufacturero del mundo. Las elecciones presidenciales de Taiwán en enero podrían aumentar las tensiones entre Estados Unidos y China. En México, los comicios determinarán el planteamiento del gobierno con respecto a la energía y la inversión extranjera. Además, el nuevo presidente en Indonesia podría cambiar las políticas relacionadas con minerales importantísimos, como el níquel. Desde luego que las elecciones presidenciales en Estados Unidos serán, por mucho, las más importantes para la economía mundial. La contienda que se aproxima ya está influyendo en la toma de decisiones. La semana pasada, Washington y Bruselas acordaron suspender los aranceles del acero y el aluminio europeos, así como de las motocicletas y el whisky estadounidenses hasta pasadas las elecciones.También puedes leer: El FMI espera que la economía global crezca más de lo previsto en 2024 Hasta ahora, es variado el panorama de la economía global del próximo año. En la mayor parte del mundo, el crecimiento sigue siendo lento y decenas de países en desarrollo están en riesgo de no poder pagar su deuda pública o soberana. En el lado positivo del balance, la rápida caída de la inflación está impulsando a los bancos centrales a disminuir las tasas de interés o, al menos, a frenar su aumento. La reducción de los costos de los préstamos por lo general estimula la inversión y la compra de viviendas. Sin embargo, la incertidumbre tiene un efecto moderador sobre la economía. Las empresas tienden a adoptar una actitud expectante en materia de inversión, expansión y contratación. Debido a los conflictos militares continuos, los episodios crecientes de clima extremo y la gran cantidad de comicios importantes en puerta, es probable que el año 2024 traiga más de lo mismo. Fuente: The NewYork Times