De los ríos y las montañas al cosmos, los científicos han trabajado para construir una imagen cada vez más precisa del mundo en que vivimos. Y en las últimas décadas, se ha puesto en marcha una misión para crear un mapa minucioso de algo mucho más cercano: la constitución fundamental del cuerpo humano. En 1990, científicos de seis países colaboraron en lo que se llamó el Proyecto Genoma Humano. En poco más de una década, mapearon el contenido genético de los cromosomas de nuestros cuerpos. ¿Por qué necesitamos un mapa de todas las células de nuestro cuerpo? En nuestro cuerpo, las diferentes células se especializan, cumplen diferentes funciones y, colectivamente, nos permiten hacer todo lo que hacemos. Conocer los tipos de células es muy importante porque nos ayuda a identificar cómo la enfermedad está alterando nuestro cuerpo. También te puede interesar: Cuidar nuestros ojos es invertir en nuestro futuro Si nuestras células funcionan correctamente, estamos sanos, pero si nuestros genes les dan malas instrucciones a nuestras células, no pueden desarrollarse u operar correctamente, y nos enfermamos. La mutación genética exacta que la causa se identificó hace más de 30 años, pero no fue sino hasta 2018 que un equipo de científicos, incluida Regev, pudo identificar la célula exacta a la que le faltaban las instrucciones que necesitaba para funcionar. Lo lograron gracias a tecnología de vanguardia que permite acercarse células individuales más detalladamente que nunca, lo que abre una ventana vital a nuestra comprensión del cuerpo humano. Las mutaciones genéticas son una de las razones por las que las células no pueden funcionar correctamente, pero hay otras. Por ejemplo, cuando son atacadas por virus. ¿Qué sucede cuando las células no funcionan bien? "Nos enfermamos. Pero dependiendo de cuál célula funcione mal y de qué manera, se contraerá un tipo diferente de enfermedad. Por ejemplo, si nuestras células se dividen de manera descontrolada, típicamente tendríamos cáncer, y dependiendo de qué tipo de célula comenzara a hacer eso, tendríamos un tipo diferente de tumor" explica Regev. Estas preguntas, cómo es una célula sana y cómo funciona, están en el centro de esa ambiciosa búsqueda global. El gran mapa Sarah Teichmann, la otra cofundadora del proyecto, invita a pensar pensar en el Atlas Celular Humano como un mapa de Google del cuerpo humano. "Es una especie de guía de las células de nuestro cuerpo, de su huella molecular, a la que podemos acercarnos para entender los tejidos que componen los órganos y, en última instancia, todo el cuerpo humano. El trabajo que ya se ha realizado en el proyecto Atlas Celular Humano fue fundamental para comprender covid-19. También te puede interesar: ¿Qué hacer para evitar el cáncer de piel si vives en Ecuador? Le permitió a los científicos identificar que eran las células de nuestros ojos, nariz y boca las que permitían que el virus entrara en nuestro cuerpo. Esa investigación sirvió de base para las políticas de salud pública, como el uso de mascarillas. Ese descubrimiento fue una ventana al potencial de lo que se podría lograr con una imagen de las células de nuestro cuerpo aún más completa. En lo personal Empecemos con una gran ventaja: con el Atlas, los médicos no necesitarán realizar pruebas diferentes a las que ya realizan en sus pacientes, pues pueden usar las herramientas normales de diagnóstico. Lo que sucede después es que "por ejemplo, con un análisis de sangre, el laboratorio compara los números de las células con un perfil, y, dependiendo de qué esté fuera del rango de lo normal, se deduce cuál podría ser el siguiente curso de acción: cómo diagnosticar lo que podría estar mal, o qué tratamiento necesitas recibir para revertir lo que te llevó a consultar al médico", explica Bendall. En este sentido, el Atlas le permitirá a los médicos llegar más rápidamente a un diagnóstico. A nivel global Esta iniciativa de mapear todas nuestras células es internacional, un aspecto que la hace mucho más engorrosa y complicada de gestionar. Pero hay muy buenas razones por las que debe extenderse por todo el mundo. Por un lado, las células están controladas por el ADN y el ADN de cada persona es único. Además del ADN, influye el medio ambiente. Las células sanas varían entre las poblaciones, no solo según el origen étnico, sino también según cómo se vean afectadas por el contacto con el mundo exterior: desde la limpieza del aire que respiramos hasta el tipo de nutrición que ingerimos. También puedes leer: ¿Cuáles son las nuevas perspectivas en tratamientos estéticos en la Generación Z? Si los datos recopilados son sólo de un pequeño sector de la sociedad, tendrán un uso limitado. Fuente: BBC News Mundo