Como si el mundo nos regalara 15 días adicionales de vacaciones, el cual representa el 4% del tiempo total de año calendario. Muchos se quedan aun pensando en lo que hicieron el año anterior y no logran aprovechar el tiempo para enfocarse en los retos significativos hacia adelante. Conversando con mi colega, Carlos Castillo de CBA, coincidimos en cinco pasos claves que nos han ayudado en nuestras carreras, liderando empresas para asegurar un buen arranque del año. Esta reflexión se vuelve especialmente importante cuando enfrentamos una situación tan complicada en nuestro país: la inseguridad, sobre la cual estoy convencido que la mejor respuesta es trabajar con más intensidad y convicción que nunca. Puntos indispensables para trabajarlos con sus reportes directos y comité ejecutivo 1. Revise los resultados del año anterior: ¿Qué se hizo y aprendimos? ¿Qué no se hizo bien y por qué? ¿Qué se debe mejorar y qué necesito para hacerlo? ¿Qué se debe comenzar a hacer y qué recursos necesito para eso? ¿Qué cambios observamos en el mercado? Y los clientes que nos pueden impactar positiva o negativamente Aunque he escuchado expertos que dicen que el FODA es obsoleto, en lo personal lo encontramos simple y muy valioso; quizás un poco old school, pero lo importante es usar una herramienta que todos entiendan y que nos permita obtener muchas ideas y acciones que se deben implementar en la organización. 2. Actualiza el plan estratégico Tomando en cuenta el punto 1 y las directrices claves de los accionistas, actualice o elabore el plan estratégico de la empresa. La columna vertebral del éxito de cualquier organización es tener claridad de hacia dónde va y cómo va a hacer para lograrlo. Un Plan Estratégico simple (el complicado no sirve de gran cosa) y retador, permite a los colaboradores comprometerse, motivarse y ser proactivos para impulsarlo. Es así que, el 70% de las organizaciones con un plan estratégico formal, entrega mejores resultados que sus competidores (Harvard Business Review). El plan estratégico es un tema muy amplio, muchos confunden el plan estratégico con proyecciones financieras a largo plazo y es más que eso; debe ser construido con las distintas áreas, para que se sientan parte de él y no como algo impuesto o poco creíble. En términos simples, un plan estratégico debe indicar: Visión de los accionistas: ¿Cuál es visión y el interés a largo plazo del negocio actual? La misión de la organización: ¿Para qué existe, desde el punto de vista del beneficio para los clientes? Las promesas de la marca: Que se le debe cumplir a los clientes. Esto es la parte medular de la estrategia; cómo retemos, ganamos y desarrollamos a clientes. La ambición: qué resultados se deben alcanzar al término del plazo del plan. Los valores: indican cómo se deben comportar los colaboradores de la organización en la búsqueda de cumplir el plan. Las prioridades estratégicas de las áreas de enfoque, para convertir en realidad la misión, ambición, promesas y valores. 3. Establece los objetivos: Con el plan estratégico formalizado, para cada prioridad estratégica, se debe establecer uno o dos objetivos claves (KPIs), los cuales se puedan medir y accionar en torno a ellos a lo largo del año. También te puede interesar: ¿Cuáles son las prioridades de los CEO para 2024? 4. Desarrolla los planes de acción: Para cada objetivo, se deben desarrollar los planes de acción para alcanzarlos, con fechas de entrega, medidores de cumplimiento y lo más importante, personas y equipos responsables de cada plan. En nuestra experiencia la responsabilidad cruzada de objetivos entre áreas genera integración y da una visión general del funcionamiento de la empresa como un todo y no como compartimientos aislados. 5. Comunica, comunica, comunica: Es fundamental que el plan actualizado se comunique en toda la organización y luego, se haga referencia a él constantemente. Tener un plan estratégico que pocos conozcan o confidencial, no sirve para nada y no genera “engagement” en la empresa. Aunque esto debería ser obvio, el 95% de los colaboradores a nivel mundial indican que no conocen el plan estratégico de su organización (Harvard Business Review). Finalmente, el uso de recurso externos es indispensable como fuente de aprendizaje, modelo y feedback; en nuestra comunidad de CBA utilizamos los Peer Advisory Boards donde compartimos experiencias y se genera mucho apoyo entre sus miembros. Con estas cinco grandes y simples tareas bien hechas, y que cada colaborador comprenda cómo su trabajo impacta en cada una de ellas; el foco está en ejecución y comunicación. Así se genera una gran claridad, compromiso, motivación y proactividad en los colaboradores, asegurando que la organización se mueva rápidamente hacia el éxito. Por: Mauricio Robalino V. | Managing Director de CBA Ecuador