Una vivienda es sostenible no sólo porque sea eficiente desde el punto de vista del consumo energético y del aprovechamiento de las energías renovables. El concepto de sostenibilidad aplicado a la edificación incluye más aspectos, además del relativo al ahorro energético. Una vivienda es un edificio o parte de un edificio, que ha sido diseñado y construido para habitar. En las viviendas se desempeñan las funciones que le son propias, y que requieren de una serie de infraestructuras y servicios para su funcionamiento. Todo al servicio de las personas que la ocupan. No sólo eso, toda vivienda requiere de un mantenimiento periódico, además de posibles obras de mejora que se puedan llevar a cabo puntualmente durante su vida útil. También te puede interesar: El camino de América Latina hacia la transformación energética Ahorro energético Las estrategias más conocidas o habituales son las que tienen que ver con el ahorro energético. Se clasifican en estrategias pasivas y activas. Las estrategias pasivas son aquellas que no consumen energía. Tienen que ver con el diseño y composición de los elementos que componen la envolvente térmica en función de la zona climática donde se ubique. Su comportamiento energético dependerá del espesor del aislamiento térmico instalado, las prestaciones térmicas de los marcos y vidrios de ventanas y puertas exteriores, el adecuado diseño de los puentes térmicos, la compacidad de la vivienda, el color exterior y la inercia térmica de los cerramientos, el aprovechamiento de la radiación solar como sistema de calefacción pasiva en invierno o el bloqueo de la misma para evitar la acumulación de calor excesivo en su interior, en verano. Uso eficiente del agua Otro de los recursos que requiere de un uso eficiente, además de la energía, es el agua potable. Para ello se pueden plantear diferentes estrategias, tanto para el consumo de agua en el interior de la vivienda como en el exterior. Tanto de control del consumo, como de reutilización de otras aguas alternativas al agua potable. Hacer un uso eficiente del agua en equipos y aparatos de la vivienda mediante el control del caudal es una estrategia eficaz, sin que por ello se tenga que renunciar al confort y adecuado funcionamiento. En el caso de los inodoros, se puede plantear incluso como alternativa y cuando sea posible, la instalación de inodoros secos, es decir, que no consumen agua. La recirculación o tecnología que produzca el mismo efecto, podrá ser necesaria para evitar desperdiciar agua mientras esperamos a que salga caliente. Gestión de los residuos Todo proyecto de construcción o rehabilitación de una vivienda debe incluir un estudio y un plan de gestión de residuos. En ambos documentos se debe detallar cómo se van a gestionar los residuos generados, si se van a valorizar, cómo y en qué porcentaje. La idea principal es desviar del camino al vertedero la mayor cantidad de residuos, cuyo destino será el reciclaje o su reutilización, ya sea in situ o en la construcción de otras viviendas. También te puede interesar: Holcim Ecuador se transforma en la primera empresa de Soluciones Sostenibles e Innovadoras para la construcción Adicionalmente, el diseño de una vivienda sostenible puede incluir estrategias que permitan la reducción de residuos generados. Por ejemplo, utilizando sistemas constructivos prefabricados o productos industrializados. Por otro lado, algunos fabricantes, a través de sus instaladores, tienen como buena práctica la recuperación del material sobrante o los restos generados en obra, para su reincorporación al ciclo productivo. Fuente: Calor y Frío