Ni siquiera en los peores momentos de inestabilidad política, como cuando el país llegó a tener tres presidentes en una semana, las calificadoras internacionales castigaron al país con una evaluación menos favorable. Esta semana, sin embargo, Moody's Investors Service rebajó la calificación del país desde A3 a Baa1, enviándole una señal de alerta a los inversionistas sobre la situación del país, gobernado por el presidente Pedro Castillo. ➤ Ver también: El número de créditos se duplicó en mayo "En un entorno político continuamente polarizado y fracturado ha aumentado el riesgo político y se ha debilitado considerablemente la capacidad de formulación de políticas", argumentó Moody's. "Estas condiciones han afectado negativamente la confianza de los inversionistas y han socavado la resiliencia económica de Perú, lo que ha afectado negativamente las perspectivas crediticias de Perú a mediano plazo", escribió Jaime Reusche, analista senior de la entidad. Los bonos locales de Perú han generado una pérdida de más del 24% a los inversionistas en lo que va del año, la mayor en los mercados emergentes, según datos compilados por Bloomberg. Y el sol se ha debilitado un 11% en el mismo período, el peor desempeño en los mercados emergentes después del peso argentino. Los efectos de la rebaja Pese a que el recorte deja a Perú a la par con México en la escala crediticia, el hecho de que cambie la percepción internacional por primera vez en dos décadas no es algo menor. "A los países les toma tiempo avanzar, pero es muy fácil retroceder", dice Oswaldo Molina, director ejecutivo del centro de análisis Red de Estudios para el Desarrollo (Redes) y profesor de la Universidad del Pacífico. La consecuencia más directa del recorte de Moody's es el encarecimiento del crédito para el país. Es decir, Perú tendrá que pagar mayores tasas de interés cuando pida dinero prestado porque es considerado más riesgoso. También afecta las condiciones de crédito que pueden conseguir los empresarios cuando requieren financiamiento externo para sacar adelante un proyecto. Por otro lado, como es una mala señal para los inversionistas nacionales y extranjeros, "puede reducir el flujo de capitales hacia el país", señala Molina, y afectar el empleo. Fuente: BBC