Como Director Ejecutivo de la AEI Ecuador, he visto cómo estas empresas concentran talento y resultados, pero enfrentan un reto crítico: la innovación. En nuestro país, las pymes generan entre el 30 % y 40 % del empleo formal, lo que las convierte en un motor esencial de creación de riqueza y bienestar. Sin embargo, viven un dilema: carecen de fondos específicos, equipos dedicados y acceso a programas de fomento, a diferencia de los emprendimientos nacientes o las grandes empresas, que sí cuentan con estos apoyos. Esta brecha limita su evolución y competitividad. También te puede interesar: Pymes, el músculo que impulsa empleo, equidad y adaptación Mientras los nuevos emprendimientos acceden a capital de riesgo y las grandes compañías conforman departamentos de innovación, muchas pymes, al alcanzar estabilidad operativa, relegan la innovación a un segundo plano. El prejuicio de ver al emprendedor como el único sujeto merecedor de apoyo ha dejado fuera a miles de empresarios que también fueron emprendedores y hoy lideran negocios consolidados con alto potencial. Superar este paradigma implica un cambio de mirada. Necesitamos políticas públicas que reconozcan a los empresarios de pymes como agentes de transformación. No partimos de cero: países como Colombia y Chile ya lo han hecho con programas como Manizales Más, las líneas de INNPULSA o los fondos de CORFO. Ecuador también puede hacerlo. Cerrar esta brecha y apostar por la innovación desde nuestras pymes puede ser el cambio más decisivo para el futuro económico del país. Por: Andrés Zurita Durán, Director ejecutivo de la alianza para el emprendimiento e innovación (AEI)