En Ecuador, las PYMES son responsables de aproximadamente el 60% del empleo formal y generan cerca del 40% del PIB, según cifras del Ministerio de Producción y del INEC. Solo en el último año, se registró un crecimiento del 8% en la creación de nuevos emprendimientos formales, lo que refleja un dinamismo económico importante. Sin embargo, esta expansión no ha ido necesariamente de la mano con la implementación de estrategias de gestión de riesgo, como la contratación de seguros empresariales. “Uno de los errores más comunes en las PYMES es subestimar los riesgos por interrupciones operativas, pérdidas patrimoniales o responsabilidades legales. La falta de análisis técnico sobre sus exposiciones puede derivar en consecuencias financieras severas. Existen herramientas como el mapeo de riesgos, que permite identificar puntos críticos en cada modelo de negocio y, en función de ello, tomar decisiones de protección más eficientes”, sostiene Pablo Betancourt, experto en gestión de riesgos corporativos de Generali. También puedes leer: Ecuador anuncia “tasa de seguridad” del 30% a importaciones desde Colombia desde el 1 de febrero. En términos generales, las amenazas que enfrentan las PYMES pueden agruparse en tres grandes bloques: Riesgos físicos o materiales, como incendios, robos o daños por fenómenos naturales. Riesgos financieros, como la interrupción del negocio o pérdidas por demandas. Riesgos operacionales, relacionados con fallas tecnológicas o eventos externos como apagones o crisis logísticas. De hecho, un estudio de la Cámara de Industrias y Producción (2023) señala que solo 3 de cada 10 pequeñas empresas en Ecuador han realizado un análisis formal de riesgos. Esto las deja expuestas ante eventos inesperados que pueden afectar desde el inventario hasta la continuidad operativa o la relación con terceros.