“La educación es la política de inversión más importante que puede hacer un país”. Con esta frase, Rocío Martínez-Sampere i Rodrigo, Diputada en el Parlamento de Cataluña en la VIII, IX y X legislaturas, empezó su conferencia magistral «Educación: Punto de encuentro y motor del cambio», en el que se abordó la importancia que tiene la educación para los gobiernos y los países. “Nunca he entendido por qué las políticas de educación se contabilizan como gasto. La educación no es un gasto, es una inversión”, sostuvo la experta. Para Martínez-Sampere i Rodrigo, en el mundo no hay una sola política, sea en inversión en infraestructuras, la sanidad pública, la promoción económica, entre otros, que tenga tantos beneficios a la vez como la política educativa, ya que favorece la equidad de un país, la cohesión civil de una cultura, el progreso económico y la innovación y el desarrollo. Además, enfatizó que, al momento en que se conforman los gobiernos, se aborda mucho en la agenda la preocupación sobre quienes serán los nuevos ministros de Economía, Defensa, Gobierno, entre otros, pero no se da una importancia sobre quién será el nuevo ministro de Educación. “Esto me ha parecido letal para nuestras sociedades porque es la política más relevante de todas, es la mejor inversión de futuro y presente que puede hacer un país. Todos los países que saben invertir en educación, es decir, en el futuro de sus habitantes, son países que funcionan. Por lo tanto, la fórmula es relativamente fácil: hay que invertir más y mejor en educación”, detalló Martínez-Sampere i Rodrigo. La experta consideró que costaría mucho encontrar una parte negativa de invertir en educación. “No he escuchado en todos estos años ningún argumento razonable en contra de invertir más dinero en educación, por lo tanto, es la mejor política de inversión que existe. La educación tiene que ser una política de estado ya que debemos buscar el acuerdo político y el acuerdo entre actores sociales implicados”. Rocío Martínez-Sampere i Rodrigo sostuvo que la educación forma trabajadores y, sobre todo, ciudadanos ya que la implicación de la ciudadanía es global. “No nos podemos permitir como sociedades que las políticas educativas cambien al albur de los cambios de gobierno, son demasiado importantes, por lo tanto, cualquier gobierno que quiere implementar políticas de educación lo debe hacer con acuerdos”.