«Creemos que el docente puede ir más allá de la pizarra, del aula de clases. Creemos que se puede renovar desde la tecnología en la parte pedagógica y didáctica», dice Eduardo Asinc, quien es maestro y fundador de ASINCRONIKA – Red de Innovación y mejora socioeducativa. Él, junto a su esposa Saddy Alvarado (también educadora), han diseñado un nuevo modelo de educación basado en la práctica a través de la robótica educativa y el enfoque interdisciplinar stem-steream que involucra la ciencia, tecnología, arte y matemática. Sus conocimientos los transformaron en acción. Así fue que, durante la pandemia, adaptaron los sistemas TV BOX (cajas que permiten que los televisores se vuelvan smart TV) y crearon una computadora para sus estudiantes. «Adaptamos esa cajita para TV, para que los estudiantes con una cámara web y un teclado tengan continuidad educativa», señalan los docentes. ¿Cómo se implementa en las aulas? Alvarado dice que tratan de incentivar el aprendizaje de la ingeniería y matemática pero desde la práctica. «Pero que el docente no enseñe a través de un monólogo, sino que sea un guía y facilitador de los estudiantes. Y eso permite desarrollar el pensamiento crítico del alumno». Este tipo de educación, dice Asinc, se basa en la calidad de aprendizaje y de la gestión escolar en general. Fue en 2010 que la pareja empezó el proyecto de implementar la electrónica y la robótica en las aulas. Así, ya han llegado a beneficiar a 4.000 estudiantes con los que han construido réplicas de naves espaciales y de robots. Todo en escuelas fiscales donde, principalmente, hay personas de escasos recursos. «Lo hacíamos con palitos de helado, con material reciclado», destaca Asinc, al detallar que implementar estas novedosas clases, donde los jóvenes aprenden matemáticas y desarrollan múltiples habilidades, no requieren de grandes presupuestos. También te puede interesar: Mishell Carvajal: La joven ambateña que exporta hoja de guayusa al mercado suizo Así también implementaron las aulas polivalentes, donde se divulga ciencia. Incluso los estudiantes se graban realizando sus proyectos para que así, los siguientes niveles aprendan. «Empezamos a promover estas aulas y plataformas digitales en otras instituciones», dice Asinc. Así han llegado a tres instituciones de Guayaquil y una de Galápagos. Estas ideas de metodología también deben ser funcionales, dice la pareja de docentes. Por lo que a nivel fiscal, en 2019 plantearon un sistema de riego automático para el huerto de una escuela. Pero cuando llegó la pandemia, transformaron ese concepto y lograron construir dispensadores de alcohol y gel automáticos. Inclusive una profesora aprendió con ellos y construyó también un dispensador. «Eso sirvió para las elecciones de abril; así se evitaba que sea un maestro el que pase su tiempo en la puerta poniendo el alcohol», señala Asinc. «Esos dispensadores son caros, pero nosotros logramos hacer un prototipo funcional», agrega Alvarado. Fuente: La Hora