Esta fundación, que lleva el mismo nombre, busca transformar la realidad de las mujeres ecuatorianas más vulnerables. Valbonesi compartió la esencia y visión de la iniciativa, resaltando su impacto social y económico como una respuesta urgente a las estadísticas alarmantes sobre desigualdad y violencia en el país. Trazando el camino para un cambio social “El proyecto lleva el nombre de una mujer valiente de Guayaquil, cuya historia refleja la lucha silenciosa de millones de mujeres ecuatorianas”, explicó Valbonesi durante su intervención. ANA representa a todas esas mujeres invisibles para las empresas e instituciones, aquellas que han sobrevivido en silencio a la violencia y la falta de oportunidades. “Este proyecto es un recordatorio constante de la urgencia de cambiar esta realidad, no solo para honrar a Ana, sino para transformar las vidas de muchas más”. La fundación trabaja con un enfoque integral que va más allá de la capacitación. La meta es transformar vidas mediante la educación en habilidades técnicas, complementada con alianzas estratégicas que permitan a las beneficiarias acceder a empleos dignos o emprender sus propios negocios. Educación, prevención y becas para un futuro mejor El impacto del Proyecto ANA no solo se centra en mujeres adultas. Valbonesi enfatizó la importancia de la prevención desde la niñez, resaltando que ya se han otorgado más de 170 becas a niños y niñas a través de convenios con escuelas, clubes deportivos e institutos culturales. “Queremos formar futuros líderes que se alejen de la violencia y desarrollen sus talentos”, subrayó. También puedes leer: Violeta Success Summit Guayaquil, un espacio para avanzar en el trabajo por la igualdad La realidad que busca cambiar la fundación es contundente, pues según la Primera Dama, siete de cada diez mujeres en Ecuador, han experimentado algún tipo de violencia física, psicológica o sexual. El propósito de ANA es revertir esta cifra, aspirando a un Ecuador donde siete de cada diez mujeres se conviertan en líderes, emprendedoras y agentes de cambio. Un sueño colectivo Valbonesi hizo un emotivo llamado a la acción, invitando a empresas, organizaciones y ciudadanos a sumarse al cambio: “Construyamos un futuro donde cada niña que sueñe con ser líder pueda ver su sueño reflejado en la realidad. La igualdad de género no es solo una aspiración, es la base de una sociedad más justa, próspera y humana”, dijo la Primera Dama. Con el Proyecto ANA, Valbonesi imagina un país donde el talento y el esfuerzo sean los únicos factores necesarios para alcanzar el éxito, sin obstáculos ni limitaciones. “Sé que no podemos lograrlo solos. Esta es una causa que requiere el compromiso de todos, especialmente de nosotras las mujeres”, añadió con convicción. Valbonesi respaldó su mensaje con datos reveladores sobre los beneficios de la igualdad de género en el ámbito empresarial. Estudios muestran que las empresas lideradas por mujeres tienen un 63% más de probabilidades de incrementar su rentabilidad, un 60% más de retener talento y un 59% más de generar innovación. Esta evidencia convierte al Proyecto ANA en algo más que una cuestión de justicia; es una oportunidad tangible para mejorar la economía y la sociedad en su conjunto. El camino hacia la igualdad de género es largo, pero la fundación ANA da pasos sólidos para construir un Ecuador mejor para todos y todas. Con cada alianza, capacitación y beca otorgada, el proyecto se convierte en una luz de esperanza para mujeres que, como Ana, buscan un futuro sin violencia ni exclusiones. “Que un día podamos mirar atrás y decir con orgullo que fuimos parte de este cambio, porque la igualdad de género es la base para construir un Ecuador más justo, próspero y humano”, concluyó la Primera Dama.