Los humanos hemos acelerado en las últimas década, la alteración de los ecosistemas naturales, provocando una mayor pérdida de biodiversidad y el derrumbe de las barreras naturales que protegen nuestra especie y al conjunto de formas de vida. Los peces proporcionan el 20% de las proteínas animales a unos 3.000 millones de personas. Más del 80% de la dieta humana está compuesta por las plantas. Aproximadamente, el 80% de las personas que viven en las zonas rurales de los países en desarrollo, dependen de medicamentos tradicionales basados en plantas para la atención básica de la salud. Pero la pérdida de esta diversidad amenaza todos estos ámbitos, incluida nuestra salud. “Existen pruebas de que perder nuestra biodiversidad podría aumentar los casos de zoonosis mientras que, por el contrario, si conseguimos mantenerla estable, esta podría ser una gran herramienta en la lucha contra pandemias como aquellas causadas por los coronavirus”, explican desde las Naciones Unidas. Efecto de dilución Según el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el 60% des las enfermedades infecciosas humanas tiene origen animal, un porcentaje que llega hasta el 75% en el caso de las enfermedades llamadas “emergentes” como el ébola, el VIH, las gripes aviares, el SRAS o el zika. Muchos científicos coinciden en que la pérdida de biodiversidad provoca un aumento en el riesgo de transmisión de estas enfermedades zoonóticas, es decir, enfermedades que se transmiten de animales a seres humanos. Desde PNUMA apuntan al ‘Efecto de dilución’ como la gran ‘vacuna natural’ para evitar pandemias futuras, como la actual Covid-19 que ha llegado a afectar a escala global. La desaparición de especies dentro de un ecosistema altera su funcionamiento, e influye en la transmisión de patógenos. Si se preserva la biodiversidad, para que exista una mayor diversidad de especies, esto provoca un efecto de dilución. Por un lado se aumenta el número de especies en la cadena de contagio y por otro lado se produce un efecto cortafuegos natural provocado por una alta diversidad genética. En un informe de PNUMA sobre la Covid-19 y el medio ambiente, apuntan que el planeta debe estar sano; es fundamental para nuestra capacidad de recuperación de la pandemia de la Covid-19 y para prevenir futuras enfermedades zoonóticas. “Con la Covid-19, el planeta nos ha enviado un mensaje de advertencia muy fuerte: la humanidad tiene que reinventar su relación con la naturaleza”, explica la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen. Los dramáticos datos de la pérdida de biodiversidad En París se presentó el informe de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), auspiciado por la ONU. Este es el estudio más completo realizado hasta ahora sobre la vida en la Tierra y donde aparecen datos tan alarmantes como estos: • Desde el año 1500, el hombre ha propiciado la desaparición de 680 especies de vertebrados y un millón de especies de animales y plantas (de los 8 millones existentes) están en peligro de extinción. • Están amenazadas de extinción un promedio del 25% de especies terrestres, de agua dulce y vertebrados marinos así como de invertebrados y grupos de plantas estudiados. • Más de un 40% de las especies de anfibios están amenazados de extinción y más de un tercio de los mamíferos marinos se encuentran en esta misma situación. • La cobertura de corales vivos en los arrecifes se ha reducido a la mitad respecto a los pasados 150 años. • El 9% de las 5,9 millones de especies estimadas que existen tienen unos hábitats tan fragmentados y escasos, que son insuficientes para garantizar su supervivencia a largo plazo. • Los bosques de manglares han reducido al menos un 25% su extensión original mientras que las praderas de fanerógamas marinas merman su superficie a un ritmo del 10% por década. • El 75% de los ambientes terrestres y el 66% de los ecosistemas marinos han sido modificados. • La superficie forestal cubre el 68% del espacio que tenía en la época preindustrial. Ante todos estos datos desoladores y la actual pandemia que estamos sufriendo, hoy, es el momento de reflexionar y de encontrar soluciones para empezar a trabajar en un futuro más respetuoso con la naturaleza y la fauna. Fuente: La Vanguardia