Entonces, se convierte en un “acto de rebeldía” cuando la organización tiene que navegar sobre complejidades sociales como la corrupción y ausencia de ética. Más allá de los elementos básicos de la reputación empresarial corporativa (integridad, desempeño superior de productos o servicios, capacidad de adaptación al cambio y comunicación), el concepto está relacionado directamente con un diseño de cultura empresarial con foco en las personas. También te puede interesar: Universidades preferidas para cursar maestrías en Ecuador El Modelo CulteX©1 , por ejemplo, establece que al poner en el centro a seres humanos que piensan, sienten y creen; a más de eliminar cualquier discriminación por sexo, edad, procedencia geográfica o pensamiento distinto, se consigue potenciar la reputación empresarial con drivers como: 1) Liderazgo consciente (virtuoso, comunicador, coordinador y emocionalmente estable). 2) Creación de una “causa por la que pelear” o propósito más allá de los beneficios económicos. 3) Virtudes, innovación y adopción de tecnologías disruptivas. 4) Responsabilidad Social y Medioambiental (preservación de la biodiversidad, entender el costo del consumismo y el desperdicio). 5) Gobierno con especialistas externos a la empresa para incorporar otras perspectivas y evitar la esclavitud del convencionalismo interno. Este mindset no solo atrae talento en busca de motivación material, cognitiva y afectiva; sino que también, eleva la reputación con una estrategia que consigue los resultados financieros a través de un fuerte vínculo de confianza con los públicos de interés, sentido de pertenencia y un blindaje frente a las presupuestadas crisis del futuro. 1 Montenegro, D. I. (2021). Modelo CulteX. Girona: Universitat de Girona