En su vigésima quinta edición, continuando con la organización del Colegio de Arquitectos del Ecuador Provincia de Pichincha CAE-P, la Bienal se prepara para profundizar su relación con la ciudad y sus habitantes, con una consigna que busca propiciar una relación más cercana entre las personas y la arquitectura. Convertir la Bienal en materialidad Históricamente, la Bienal ha sido reconocida internacionalmente por su rigor crítico y su capacidad de convocar a mentes brillantes de nuestra profesión y del mundo durante una semana de conferencias, discusiones, presentaciones, conversatorios y talleres interesantes e intensos. Para esta vigésima quinta edición, la Bienal busca ampliar su alcance. Daniela Sofía Loaiza, presidenta de la Bienal y vicepresidenta del CAE-P, explica que el objetivo es que las reflexiones que allí se producen puedan también tener una presencia tangible en la ciudad. Esta búsqueda de darle cuerpo a la Bienal se traduce en un proyecto concreto: la inserción de nueve pabellones experimentales en el espacio público de Quito —entre La Mariscal y el Centro Histórico— diseñados para permanecer en sus sitios durante al menos dos años. Arquitectura para sentir “El eje conceptual de esta edición se desplaza de la geometría pura hacia una aproximación más cercana a la fenomenología. La propuesta de ‘Arquitectura para sentir’ plantea un retorno a lo esencial, poniendo nuevamente en el centro la dimensión sensible de la arquitectura, aquella donde lo artístico, lo emocional y lo experiencial forman parte fundamental del acto de habitar”. "Volver a mirar la ciudad con ojos de niños es redescubrir la magia de espacios que, con el paso del tiempo, los adultos empezamos a mirar con cierta indiferencia". En este contexto, la XXV Bienal de Arquitectura de Quito propone invitar a los arquitectos a proyectar desde la mirada de las infancias. No se trata de diseñar parques infantiles, sino de recuperar la capacidad de asombro del niño que interactúa con su entorno sin prejuicios. Es una invitación a acortar distancias y permitir que el habitante toque, sienta y experimente la arquitectura con todos los sentidos. Quito: Ciudad Patrimonio y Ciudad Creativa El momento no podría ser más oportuno. En octubre de 2025, Quito fue designada por la UNESCO como Ciudad Creativa en Arquitectura, un reconocimiento que valida la riqueza de su arquitectura contemporánea y le exige un futuro innovador. Esta XXV Bienal se presenta como una de las primeras grandes oportunidades para proyectar y compartir este reconocimiento. Concurso de pabellones El proyecto de los pabellones es un ejercicio de pensar los espacios arquitectónicos desde la creatividad para construir buena ciudad. Cada estructura no superará los 40 metros cuadrados, una escala contenida que permite concentrar la exploración arquitectónica. Para el CAE-P, el pabellón es un formato especialmente adecuado para la experimentación conceptual, material y tecnológica. El concurso para estos diseños es el motor de la democratización de la profesión en la ciudad. Al ser una convocatoria a arquitectos nacionales, internacionales y estudiantes de arquitectura, se permite la entrada de nuevas voces, las de equipos que incorporen otras disciplinas creativas y, sobre todo, las de la ciudad. La sostenibilidad “ya tiene que estar incorporada en cualquier diseño de cualquier escala”, enfatiza Loaiza, asegurando que estos hitos urbanos serán responsables con el ambiente y fáciles de desmontar o reciclar en el futuro.La Bienal contará con un jurado internacional de estudios arquitectónicos de Ecuador, Chile, España y Perú. La Revista Trama, el estudio I+D+A, el estudio Hevia-Poblete, el estudio Barclay & Crouse y el estudio Xmade. Alianzas estratégicas La gestión detrás de “Prohibido No Tocar” se trata de una red de colaboración que involucra al Municipio de Quito, al Viceministerio de Cultura y Patrimonio, embajadas, la academia y, de manera crucial, a la empresa privada. Son las empresas proveedoras de materiales las que, mediante alianzas estratégicas, permiten que la visión del arquitecto se convierta en madera, metal, hormigón, plástico, o cualquier material que se conciba en el proceso creativo. Legado para la historia La XXV Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito promete ser un punto de inflexión. El cronograma ya está en marcha: tras el lanzamiento oficial del concurso este 22 de enero, se abrió un periodo de tres meses de diseño de los pabellones. La construcción se llevará a cabo entre junio y julio, para culminar antes de Bienal y poderlos inaugurar con una agenda cultural propia durante la semana de la XXV Bienal, del 23 al 27 de noviembre de 2026. Lo que busca el CAE-P es acercar la arquitectura a las personas, como un lenguaje que pueda ser experimentado y comprendido por todos. Que la gente no solo pase frente a los edificios, sino que pueda detenerse, tocarlos, sentirlos y conmoverse con ellos. Quito se prepara para celebrar una arquitectura que, al igual que la mirada de las infancias, nos devuelve la capacidad de asombro.