Por ello, hoy en día grandes empresas están cambiando su modelo de negocio. ¿Ejemplos? En la industria de la moda hay nuevas líneas con materiales más sostenibles y las firmas luchan por una cadena de suministro responsable. En construcción son más las empresas que ofrecen soluciones e infraestructura con impacto positivo en el medio ambiente, por lo que buscan certificaciones mundiales de eficiencia energética e incorporan el uso de materiales de construcción sostenible. Otras industrias como la de decoración tienen el objetivo de utilizar materiales renovables y reciclados en productos para 2030, aparte de eliminar plásticos de un solo uso. En tanto que, las compañías energéticas demuestran un gran compromiso de sostenibilidad, siendo referentes en la lucha contra el cambio climático. Banca, motor de transformación El alto compromiso adquirido por grandes compañías con la sostenibilidad requiere de grandes inversiones que los bancos están sustentando con productos adaptados a cada industria y cliente. Más de 270 instituciones financieras mundiales respaldan los Principios de Banca Responsable auspiciados por la Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI por sus siglas en inglés), y se comprometieron para el 2050 a orientar sus carteras financieras en la Alianza Bancaria de Cero Emisiones Netas (NZBA, por sus siglas en inglés) hacia las cero emisiones. La banca privada ecuatoriana forma parte de los Principios de Banca Responsable, incluso hay dos bancos privados que ya son parte de la NZBA. Desde el año 2016, los bancos miembros de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca) firmaron el Protocolo de Finanzas Sostenibles y esto disparó una estrategia clara y alineada hacia la gestión ambiental y social responsable. En 2021, después de cinco años de la firma del primer Protocolo de Finanzas Sostenibles, los bancos miembros de Asobanca suscribieron un acta para renovar su compromiso con las finanzas sostenibles en noviembre de ese año. Este 2022, ya hay hechos tangibles de este compromiso, con el establecimiento de sistemas de administración de riesgos ambientales y sociales, la gestión de financiamiento externo, la emisión de bonos temáticos y la creciente cartera de créditos sostenibles, por poner unos ejemplos. Organismos internacionales y multilaterales han otorgado entre 2020 y 2021, USD 882 millones en financiamiento a los bancos para respaldar sus esfuerzos de finanzas sostenibles. Bajo ese contexto, las instituciones financieras han creado productos para acompañar a clientes y empresas su transición hacia la sostenibilidad: Créditos enfocados a mujeres En este producto, la palabra clave es inclusión. Se ofertan créditos y tarjetas pensados en impulsar los negocios de microfinanzas, pequeñas y medianas empresas lideradas por mujeres. La visión es cerrar la brecha de género entre un cliente hombre y una cliente mujer. Microcréditos sostenibles La banca privada se esfuerza para colocar más crédito sostenible con enfoque social y están diseñados para pequeños negocios que generen ingresos anuales de menos de USD 100.000. A diciembre de 2021, de acuerdo con la Superintendencia de Bancos, el saldo de la cartera de microcrédito mostró un crecimiento de 29,7% anual, mientras que el crecimiento a mayo de 2022 fue de 31% anual. Eficiencia energética, producción sostenible y energía renovable En este caso los bancos financian actividades de transformación a productos elaborados, por ejemplo, el cambio a maquinaria o proceso de producción más eficientes con menor consumo de energía. Así como aquellas actividades relacionadas con energía de alta disponibilidad y regeneración, como son fuentes solares, eólicas, entre otras. Un futuro de color verde La banca privada continuará con su visión sostenible en este 2022; dentro de los recientes proyectos que se están impulsando en Ecuador en conjunto con Asobanca y con el apoyo de instituciones financieras de desarrollo internacionales destacan: