Azuay se mantiene como uno de los polos industriales más sólidos del país. Para Juan Francisco Cordero, Rector del Instituto Wissen, la provincia ha demostrado una resiliencia notable: “las empresas buscan ser productivas aun en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo”. La respuesta empresarial, afirma, ha sido adaptativa y creativa, manteniendo su aporte histórico a la economía nacional. Esta solidez productiva se complementa con un ecosistema educativo que entendió temprano la necesidad de conectar el aula con la industria. Cordero recuerda que el modelo dual llegó a Cuenca hace casi dos décadas, impulsado por la Cámara Ecuatoriana Alemana y una mesa de diálogo que integraba a cámaras productivas, academia y gobierno local. La Universidad de Cuenca fue pionera en 2006 y desde entonces la modalidad se expandió a institutos y otras universidades. Hoy, Azuay es referente nacional en formación dual, una modalidad que combina estudio y trabajo en empresas formadoras. Wissen, por ejemplo, ofrece carreras como Administración de Empresas y Asesoría Financiera, donde los estudiantes rotan por áreas reales de bancos, cooperativas e industrias. “El 80% termina con una oferta laboral”, señala Cordero, destacando que el modelo desarrolla competencias duras, blandas y proyectos aplicados que generan valor inmediato. La articulación academia–empresa también impulsa sectores emergentes, desde el cooperativismo hasta la tecnología. Cluster Cuatro Ríos, CEDIA, el crecimiento gastronómico, la demanda turística y el auge inmobiliario muestran cómo la provincia diversifica su matriz productiva. Institutos como Wissen ya gradúan tecnólogos en Big Data e Inteligencia de Negocios, fortaleciendo el talento para nuevas industrias del conocimiento. También te puede interesar: Azuay: una economía regional de peso en Ecuador Azuay demuestra que la resiliencia productiva se construye con talento: la formación dual integró a empresas, academia y gobierno, creando un ecosistema donde aprender y trabajar son parte de la misma ruta hacia el desarrollo. De cara al futuro, Cordero visualiza una expansión del sistema dual, siempre que más empresas se conviertan en formadoras y se consolide la normativa. “La formación tecnológica aporta empleo directo y bien remunerado”, afirma. Azuay, gracias a su tradición industrial y cooperación público–privada, se perfila como laboratorio nacional de cómo la educación aplicada puede dinamizar la economía, desarrollar capital humano y acelerar la empleabilidad juvenil.