Por: Gabriel Figueroa, Socio Director de adbanz - People & Performance Es probable que el concepto no te sea muy familiar. Si buscas en Google solo encontrarás alrededor de 1.300 resultados, mientras que la procrastinación, que todos conocemos, cuenta con tres cuartos de millón de resultados. Sin embargo, los dos son comportamientos que pueden llegar a ser igual de dañinos e improductivos. ➤ Ver también: ¿Qué es la planificación de un proyecto? De hecho, por lo general, casi todos estamos conscientes de nuestros episodios de procrastinación (sea a nivel personal u organizacional). Pero rara vez somos conscientes de nuestros episodios de precrastinación. La realidad es que muchas veces nos sentimos bien tachando quehaceres de nuestras listas y en algunos casos hasta llegamos a sentir el “shot” de dopamina. Más aún, lo más común es tener varias listas de To Do, pero ni una sola sobre lo que deseamos dejar de hacer. El año 2019 fue un año con muchos adelantos en cuestión de productividad. La mayoría contamos hoy con apps de productividad, celulares y agendas sofisticadas que se integran con un solo click. Y a pesar de todo ello, de muy poco sirve tanta sofisticación, si terminamos precrastinando. Una creencia común, es que un software o una app puede solucionarnos una parte de nuestras vidas. Sin embargo, para que eso funcione, tiene que haber primero un cambio de mindset personal u organizacional. Un dato curioso es que las personas que precrastinan se ven frecuentemente así mismas como muy responsables, productivas y organizadas. Como dijo Adam Grant, psicólogo organizacional y profesor de Administración y Psicología en Wharton: “Es el lado oscuro de ser muy bueno cumpliendo con las cosas”. Debemos recordar que estrategia, en su punto más esencial, es saber qué hacer y qué no hacer para llegar de A a B. Y, por lo tanto, cuando hablamos de productividad estratégica, deberíamos adoptar una definición como la siguiente: Productividad estratégica: evolucionar hacia un estado más favorable (más posibilidades, una transformación, crecimiento), por medio de una selección consciente de lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. Adicionalmente, toma en cuenta lo siguiente: • El objetivo no es sentirse productivo ni tachar cosas de tu lista de To Do. Se trata de avanzar con las cosas que realmente importan. Decide cuáles son estas 2-3 cosas cada día y busca terminarlas antes de las 11am. • Si te la pasas “ocupado” y corriendo y no tienes tiempo para parar, es muy probable que estés siendo improductivo en parte de tu organización. Además, eres un potencial candidato a la precrastinación. • ¿Cómo ocupas tu tiempo? Planifica momentos para pensar y optimizar tu planificación, no solo para hacer. De igual manera planifica momentos de enfoque y evita el multitasking. ¿Qué incluirías en esa lista de NOT-To Do? ¿Cuánto tiempo le dedicas a escoger conscientemente las actividades que verdaderamente tendrán un impacto en tus proyectos?