Actividades humanas como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva y el creciente comercio ilegal de vida silvestre, han afectado al planeta y causado la actual crisis climática y una pérdida importante de biodiversidad que va en aumento. La conservación de los bosques implica llevar a cabo cambios significativos en la gestión de los recursos naturales, la producción y las políticas en torno al uso de la tierra. Para un país megadiverso como el Ecuador, donde el 51,2% del territorio está cubierto por bosques nativos y está habitado por 14 nacionalidades indígenas que dependen de ellos para vivir, lograr esas transformaciones representa una apuesta para el desarrollo sostenible. Uno de los principales causantes de la deforestación es la expansión de la frontera agropecuaria, un cambio del uso del suelo que constituye la segunda mayor emisión de gases de efecto invernadero (GEI) a nivel nacional. Urge la implementación de estrategias que combinen mitigación y adaptación, que reduzcan la deforestación y desarrollen sistemas de producción más sostenibles. La Reducción de las Emisiones causadas por la Deforestación y la Degradación de los bosques (REDD+) es un enfoque respaldado por las Naciones Unidas para frenar el cambio climático. Ecuador, desde 2009, comenzó su fase de preparación y hasta el momento ha cumplido con los requisitos establecidos por el Marco de Varsovia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), para acceder a pagos por resultados. En esa misma línea, el país cuenta con un marco nacional de gobernanza para REDD+, con mecanismos de implementación establecidos y un espacio participativo de la sociedad civil. La autoridad nacional para REDD+ es el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica del Ecuador (MAATE). En la región amazónica, zona de inmenso valor natural y cultural para nuestro país, se lleva a cabo la transición hacia los sistemas de producción sostenible, en el marco de la Política Agropecuaria 2020-2030. Debido a que el país ha entrado en este compromiso ambiental y ha realizado varios esfuerzos en este sentido, ha logrado acceder a financiamiento climático para implementar su Plan de Acción REDD+ denominado Bosques para el Buen Vivir 2016-2025. Debe ser de enorme importancia para el sector empresarial, a toda escala (pequeña, mediana y gran empresa), avanzar en la lucha contra el cambio climático y que sea parte de las estrategias nacionales sobre prácticas sostenibles y responsables en materia agropecuaria y, por tanto, que coincidan con las acciones de conservación de los recursos naturales. Por eso, en el caso de Ecuador es necesario que exista un trabajo articulado de las dos carteras de Gobierno competentes en el ámbito ambiental y agropecuario: el MAATE y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Ecuador impulsa una producción sostenible con el objetivo de que los pequeños agricultores logren participar activamente, acompañados de empresas que les orienten a mejorar su calidad, productividad y generar un mejor precio. De esta manera, los productores encuentran un estímulo al participar en el mercado internacional que reconoce sus esfuerzos de conservación de los bosques, por lo que consolidan su compromiso de una producción sostenible y libre de deforestación. Protección del bosque amazónico En Ecuador, la región amazónica es uno de los espacios que requiere más atención porque ahí se concentra la mayor cantidad de bosques nativos y por su potencial productivo. La falta de eficiencia en el uso del suelo y la escasa tecnificación han generado sistemas de producción extensivos que requieren constantemente de nuevas áreas para la producción; específicamente dirigidas a las cadenas productivas de café, cacao, palma aceitera y ganadería. Muchos habitantes de esas zonas dependen directamente de la agricultura. Es por eso que urgen programas que generen beneficios sociales, la diversificación de la economía rural y la reducción de la pobreza de los productores que viven y dependen de los bosques. Una de las iniciativas en este sentido es el Programa Integral Amazónico de Conservación de Bosques y Producción Sostenible (PROAmazonía), que lleva a cabo el MAATE y el MAG y que cuenta con el apoyo técnico de Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y es financiado por Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y el Fondo Verde para el Clima de Naciones Unidas (GCF). ➤ Conoce más en nuestro libro digital empresas con triple impacto Por: PROAmazonía, programa de los Ministerios del Ambiente, Agua y Transición Ecológica y el Ministerio de Agricultura y Ganadería, que se implementa a través del PNUD