Nuestro cuerpo es un ecosistema dinámico. Es el hogar de millones de microorganismos cuya vitalidad nos ayuda, precisamente, a vivir. Aquí adentro hay bacterias, hongos, parásitos (y mucho más) que, si sabemos cómo tratarlos, pueden ser muy beneficiosos para la salud. La clave, como en todo ecosistema, es el equilibrio. Y mejores aliados para mantener esa armonía se llaman “probióticos”. ¿Qué son y cómo actúan en nuestro cuerpo? La gastroenteróloga Giomara Ojeda, del Hospital Vozandes, explica que su principal función es equilibrar la flora intestinal, mejorar la digestión y fortalecer el sistema inmunológico. Otros especialistas también lo usan para zonas como la vagina y la garganta. Para explicar cómo trabajan, Ojeda utiliza una analogía: Los probióticos, dice, son como pequeños jardineros que nos ayudan a retirar la hierba mala de las zonas donde se concentral los microorganismos vivos. “Imaginen que su intestino es un jardín. Los jardineros son esos microorganismos que nos ayudan a mantener las plantas (bacterias buenas) saludables”. Tal como lo haría un jardinero que cuida con dedicación a su jardín, los probitóticos actúan controlando las “malas hierbas”, es decir las bacterias dañinas. Te presentamos algunos de los beneficios que estos microorganismos pueden brindar: Equilibrio Intestinal Los probióticos trabajan para mantener una flora intestinal saludable, evitando la proliferación de bacterias dañinas y promoviendo la absorción de nutrientes esenciales. Mejora de la Digestión Al equilibrar la flora intestinal, los probióticos ayudan a mejorar la digestión, reducir los síntomas de la dispepsia y prevenir enfermedades gastrointestinales como la enfermedad de Crohn y el colitis ulcerosa. Fortalecimiento del Sistema Inmunológico Los probióticos estimulan el sistema inmunológico, ayudando a prevenir enfermedades infecciosas y a reducir la inflamación en el cuerpo. Salud Vaginal Los probióticos también se utilizan para mantener la salud vaginal, prevenir infecciones vaginales y reducir la frecuencia de síntomas como el dolor y la inflamación. Salud de la Garganta Los probióticos pueden ayudar a prevenir y tratar infecciones de la garganta, como la laringitis y la faringitis, al equilibrar la flora bacteriana en la zona. Reducción de la Inflamación Los probióticos tienen propiedades antiinflamatorias, lo que puede ayudar a reducir la inflamación crónica y mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades inflamatorias. Mejora de la Salud Mental Recientemente, se ha descubierto que los probióticos pueden tener un impacto positivo en la salud mental, reduciendo el estrés y mejorando el estado de ánimo. Aclarando términos Es importante no confundir a los probióticos con otros términos similares, como los “prebióticos” y la “microbiota”. Cada uno tiene su función. Según MayoClinic.org, los probióticos son los destinados a mejorar las bacterias ‘buenas’ y se encuentran como suplementos. En cambio, los prebióticos “son alimentos (generalmente con alto contenido de fibra) que actúan como nutrientes para la microbiota humana”. La doctora Ojeda explica que los probióticos se pueden consumir en forma de productos farmaceúticos, mientras que los prebióticos se pueden obtener de fuentes naturales. ¿Y qué es la microbiota? Es quizá la razón de ser de los probióticos y prebióticos. La microbiota es un pequeño ecosistema que crece en una parte específica del el cuerpo, como por ejemplo el intestino, la vagina o la garganta. Ahí se concentran colonias de bacterias. La microbiota es el jardín completo: con sus flores, sus insectos, sus plantas, su tierra, sus gusanos... Si hay un equilibrio en la microbiota, el cuerpo se siente feliz: ayudan a mejorar estados de salud y de ánimo. ¿Dónde encontrarlos? En el imaginario existe la idea de que todos los fermentos son probióticos. Sin embargo, la nutricionista Daniela Parreño Tovar, máster en nutrición clínica y fundadora de Nusavi, aclara que si se busca un beneficio específico en la salud, el producto debe tener una cantidad concentrada de microorganismos vivos que se miden en unidades al millón. Estos se encuentran en cápsulas, en polvo, en pequeños frascos de consumo individual. Se clasifican por cepas y por género. También te puede interesar: Depilación y Bronceado: una combinación que requiere cuidados ¿Y los alimentos fermentados? La nutruicionista Parreño menciona que hay alimentos que contribuyen al mejorar la la diversidad de microbios “buenos” en el intestino, como el yogur, la kombucha, el kefir. Sin embargo, señala, no son precisamente probióticos concentrados. Hay que tener precauciones. Para usar un alimento fermentado de buena calidad debe tener condiciones higiénicas para que sea beneficioso. “Hay que tener claro los tiempos de fermentación, si se pasa el tiempo recomendado también puede provocar gastroenteritis”, dice la nutricionista. Sobre todo, deben tomar precauciones quienes tienen gastritis, reflujo, acidez. ¿Cuándo usar probióticos? La gastroenteróloga Ojeda explica que el consumo de probióticos suele ser importante cuando se prescriben ciertos antibióticos con el fin de evitar diarreas agudas. También son beneficiosos en ciertas personas que tienen síndrome de colon irritable o en aquellos pacientes que, por indicación médica, toman antibióticos de manera indefinida. Pero, hay que tener precauciones: Primero, no todos los probióticos son iguales, puesto que las diferentes cepas tienen diferentes beneficios. Es esencial elegir un producto adecuado para sus necesidades específicas. Segundo, algunas personas pueden experimentar efectos secundarios leves, como gases o hinchazón, al iniciar el consumo de probióticos. Tercero, aquellos con sistemas inmunitarios debilitados o enfermedades graves deben consultar a un médico antes de tomar probióticos, ya que, en raras ocasiones, pueden causar infecciones. En esta misma línea, la nutricionista Parreño indica que se debe tener claro el propósito para el que se van a consumir probiótico. “Según la patología, de acuerdo el objetivo de cada paciente”, dice la especialista. Además, advierte, los probióticos actúan mejor cuando hacemos ejercicio, gestionamos mejor las emociones y comemos saludable. No solo sirven para los intestinos Aunque el uso de probióticos se ha asociado sobre todo la microbiota intestinal, también ayudan a otros pequeños ecosistemas del cuerpo, que están en la garganta y la vagina. Además, al mejorar las funciones del intestino, permite que otros órganos asociados se beneficien: el cerebro, los riñones, los pulmones, etc. Además, son beneficiosos para la piel. Es así que su aplicación puede ayudar a mejorar una diversidad de problemas de salud. Por: María Fernanda Mejía