Juan Carlos trabajó durante 25 años de su vida con comunidades rurales e identificó que muchas familias tomaban agua de lluvia o de fuentes no seguras. El primer acercamiento que Juan Diego tuvo con la problemática fue cuando acompañó a su padre a Medellín como traductor en una de las primeras reuniones sobre filtros de agua sustentable. ProAgua tiene el objetivo de brindar soluciones efectivas a las personas que se encuentran en base de la pirámide. Sus filtros usan tecnología de membrana hueca, un sistema que funciona por gravedad, sin necesidad de electricidad y que filtra bacterias, protozoos y otros elementos que representan un riesgo para la salud. Existen dos tipos de filtros de agua sustentable: Filtros familiares Cada kit contiene 17 piezas, incluido el filtro y un recipiente de 20 litros. Su vida útil varía entre 7 y 10 años con un mantenimiento adecuado. Sistemas comunitarios Aplican la misma tecnología, pero con mayor capacidad ya que pueden generar hasta un litro de agua limpia por minuto y producir cerca de 50 mil litros diarios, con una duración estimada de 5 a 7 años. Sin embargo, se han enfrentado a algunos retos como altos índices de criminalidad en zonas rurales, limitaciones de financiamiento, desafíos logísticos y la necesidad de construir confianza con las comunidades. ProAgua se diferencia por su enfoque integral. Se inicia con un acercamiento directo a comunidades, empresas u organización no gubernamentales, después se ofrecen capacitaciones sobre el uso adecuado del filtro y la importancia del acceso a agua segura. Otro de los factores que distingue al proyecto es su capacidad para operar en zonas remotas, trabajando junto a líderes y actores comunitarios. Este enfoque territorial ha permitido replicar la iniciativa en 17 provincias del país, con resultados visibles en salud de las comunidades. El compromiso del proyecto ha permitido superar obstáculos y “consolidarse como un puente entre tecnología accesible y necesidades reales”, afirmó Juan Diego Palacios. También te puede interesar: El nuevo liderazgo ante la automatización y la sostenibilidad La visión a 5 años de ProAgua es ambiciosa, proyecta: Desarrollar su propia línea de sistemas de filtración comunitaria para adaptarlos a distintas realidades y tipos de uso. Implementar un sistema de tracking que permita registrar información de las familias beneficiarias y medir el impacto en su salud. Llegar a las 24 provincias del país con sus filtros familiares. Duplicar la instalación de sistemas comunitarios y generar millones de litros de agua segura. Incrementar la distribución de filtros familiares de 5 mil en 2025 a entre 8 mil y 10 mil en 2026. Juan Diego Palacios aspira a que las comunidades atendidas sean “más resilientes, más fuertes y más empoderadas”, con acceso garantizado a necesidades básicas sin precariedad.